No se sabe que es peor hoy: si legitimar a estos “emperadores” que trastocaron el orden de la jerarquía del poder con su elección popular o si ellos y gobernadores, entronizaron la corrupción. Son amos, poderes omnímodos y recalcitrantes. No mueven una hoja – la mayoría de ellos – sin el consentimiento supremo de estos.
Son poderes cerrados como se ha visto a lo largo de Colombia. Hasta el punto que esa misma casta política nacional – experta en hacer, construir y destruir – està pensando seriamente en “bajarles el copete” y dejar que sus elecciones queden en manos del Presidente. Volver a lo mismo.
Pocos, han ayudado a una verdadera descentralización, la que tanto han odiado y perseguido aunque sea en el papel. Lo que aplican con la centralización la riegan en los municipios, cada quien a su manera. Igual, muchos de los gobernadores.
Se han vuelto incómodos para senadores y representantes a “quienes no oyen”. Lo más, a los propios diputados y concejales, a los que obligan al cortejo y a la lisonja. Son subalternos en esa espiral de poder. “Los ponen a hacer cola”. Van detrás de sus sobras. Quebrantaron la unidad de ese mismo poder que tanto desvela. Mínimos y máximos.
Incluso, se dan el lujo de señalar con la nòmina oficial, “herederos políticos”.
Todo esto para decir que se viene una “lluvia de pliegos de cargos” por parte de la Procuradurìa contra varios alcaldes del Risaralda. Y, pensar, que uno de ellos, el de Guàtica, ya posesionado, tiene 3 demandas.
Los alcaldes salientes de Apìa, Hernando Murillo Blandón, al ex alcalde Francisco Javier Alzate por presuntas irregularidades en sus manejos presupuestales. a los de Guàtica y a su secretaria de gobierno por la ola de contratos sin legalizar y que son investigados. Pueblo Rico, Jaime Mena, y el ex de Santa Rosa, con juicio a bordo, se les ve venir la noche encima.
Un inicio duro de año para los alcaldes del Risaralda con la telaraña jurídica que los envuelve. Con la lluvia de pliegos de cargos que deberán enfrentar por estos días, gracias a sus flamantes “compromisos de campaña” donde muchos de ellos, màs que administradores eran jefes de reductos politiqueros y jinetes de bazares electorales. Sin compasión con el pueblo.
Y, eso que es la cabeza de playa de otras acciones administrativas y legales que van a llegar por parte de las ías, sometidas hoy a escarnios por su silencio repetido y por las denuncias que no se hacen y por las investigaciones que se “engavetan” en dolorosa cofradía. Por “amistades” producto del “yo te elijo, tu me me….”
Igual, que para quienes con recursos de Colombia Humanitaria, van a ser llamados a responder por el estado de 5 obras que se han adelantado en La Virginia, como respuesta a inversiones por las inundaciones. La Contralorìa general de la Nación, va a actuar y los papeles están listos. Esta vez es un “aguacero permanente” que busca salvar a sus habitantes de la corrupción, que es mucha mas dañina.
O, que decir, de las denuncias que se vienen por la forma como el presupuesto de este año de la Personerìa de Pereira, se ha gastado en gran parte cuando el titular deja el cargo esta misma semana, tal y cual como lo denuncian sus propios funcionarios.
Está bien que exista la descentralización pero está mal que la misma huela a corrupción. En esto, los alcaldes actuales y el gobernador, deben ser cuidadosos para no “terminar empapelados”. Haciendo mandados políticos brincando el presupuesto y robándole al ciudadano el alma de la democracia.
Como el cuento aquél: millonarios hoy, arruinados mañana por la sombra del roba- roba.

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