Unisarc, al rescate del paisaje cultural cafetero


El 80% de la agrobiodiversidad asociada a los cafetales de nuestro departamento ha ido desapareciendo desde la década de los 70, según lo reveló un estudio realizado por el docente e investigador de Unisarc Francisco Javier Franco Ospina, como parte de su trabajo de tesis denominado “Agrobiodiversidad con enfoque agroecológico asociada al agroecosistema café en Risaralda”, con el cual obtuvo el título de Máster en Agroecología con la Universidad de Córdoba, España.

“Exactamente hace un año estaba en pleno invierno en España y sintiendo la ausencia de todas las frutas que tenemos en Colombia, se me ocurrió la idea para sustentar mi tesis en estudiar todas las especies que los abuelos tenían asociados al café antes de la tecnificación en 1970 y cuántas hay actualmente”,  comentó el docente.

“Para desarrollar el trabajo hice entrevistas y talleres participativos con 50 caficultores que vivieron las dos épocas: de cultivo tradicional y de cultivo tecnificado del café, en los municipios más cafeteros de departamento: Apía, Santuario, Balboa, La Celia, Santa Rosa de Cabal, Belén de Umbría, Guática, Quinchía, Marsella y Pereira”.

“En los talleres los abuelos me cuentan que asociaban hasta 59 frutales entre guamos, mangos, madroños, algarrobos, cañafistolas, chirimoyas, corozos; 30 plantas medicinales, 12 especies forestales como cedro, nogal, maderas finas que ellos utilizaban para la construcción de la casa, para los muebles, las camas, leña, horcones y cabos de herramientas; 30 especies de pancoger como ahuyama, ají, arracacha, batata, cacao, cebolla de rama, cilantro, coles, chachafruto, fríjol, mafafa, maíz, papa criolla, pepino, tomate, yuca, que aseguraban la soberanía alimentaria de la familia en cuanto a cantidad y calidad, para poder utilizar los ahorros dejados por el café en la educación, salud y recreación del núcleo familiar”, aseguró Franco.

 “Pero lo más bonito es que tenían 10 especies para cuidar el agua como el arboloco, la guadua, el guineo, el higerón, o sea en cada finca había un nacimiento y la gente tomaba agua pura y gratis, y por último tenían 17 especies de acuerdo con los pisos térmicos, para obtener color y empaque natural para la comida, lumbre en la noche, fibra natural para amarre, utensilios para la casa y la cocina como escobas, estregadores, chinas, escaleras, canastos y vasijas útiles en el diario vivir”.

Para el investigador Franco, los resultados del estudio son preocupantes ya que esto tiene implicaciones en la estabilidad del suelo, la seguridad alimentaria, el conocimiento y la cultura cafetera, “al quitar los carboneros, los cedros, el suelo está desestabilizado y hay más derrumbes, hay más inseguridad alimentaria, hemos perdido una cultura, la abuela siempre sabía qué planta servía para cada dolencia y ese saber se nos ha perdido, tienen que gastar cada 8 días plata, que antes se ahorraba porque toda la comida estaba en la finca, no tenían que comprar sino sal, velas, manteca y esporádicamente carne porque muchas veces en las fincas estaba representada en los cerdos, las gallinas o las guaguas, las familias eran  autosuficientes”.

Destacó que en el municipio de Apía es donde más se han conservado todas estas especies, “encontramos que en este municipio hay fincas donde se encuentran entre 50 y 60 especies asociadas al café”.

“Creo que es la hora de que cada familia vuelva a incorporar lo que le gustaba, que recuperemos el verdadero Paisaje Cultural Cafetero, título que nos ha sido entregado con justicia, tenemos toda la tecnología, hoy podemos propagar con más facilidad las especies, sin quitar una sola mata de café. Los abuelos, como lo tenían todo en la finca, lo del café que producían lo destinaban para educar a los hijos, para la salud y para pasear, entonces el llamado es a recuperar eso”, enfatizó el docente.

Francisco Franco dio a conocer que ya hay avances en la recuperación de especies en municipios como Abejorral (Antioquia), Andalucía (Valle del Cauca), La Tebaida (Quindío), Santa Rosa de Cabal, en los que Unisarc está haciendo la asesoría pertinente. Así mismo, invitó a quienes estén interesados en rescatar la agrobiodiversidad cafetera, a vincularse con la institución en este proceso.

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