‘Lo que acostumbramos a llamar instituciones necesarias, muchas veces son Instituciones a las que nos hemos acostumbrado’ Alexis de Tocqueville.
Dos Colombias, las mismas dos Colombias de que hablaba Jorge Eliecer Gaitán, país político, país nacional, de las que menciona Santiago Rojas Arroyo, de las que vemos hoy, una masa inerme a veces solo quejándose y comentando y otra en la ineficiente, privilegiada, sosa, apropiándose de lo público y sobreponiendo el interés individual al interés colectivo.
Una Colombia saturada de corrupción, carrusel del ambiente todavía no mencionado, carrusel de la salud, de la educación, de la justicia, de la Dian, del DAS, del Agro, de la contratación, bienes expropiados al narco trafico manejados horrible, jóvenes asesinados o falsos positivos, inundaciones no por invierno sino por prioridades diferentes de las CAR, tratados de libre comercio que nos cogieron con las manos atadas en una realidad donde quienes nos liderar , nos representa no nos supieron liderar hacia la competitividad de la globalización.
La otra Colombia pasiva, esperando, penando, viendo la violencia cada vez más dentro de tu casa. Todos somos culpables también por omisión. Pero siempre hay rutas para salir quiero mencionar algunas en el próximo artículo.

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