Con motivo del 1° de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, en mi condición de Senadora de la República por el Polo Democrático Alternativo, les hago llegar a los trabajadores y trabajadoras mi más caluroso saludo y mis mejores votos por el éxito de sus luchas.
Los capitalistas han difundido desde siempre la falacia de que son los empresarios los que producen riqueza y generan empleo, cuando la verdad es que son los trabajadores los que crean riqueza material y espiritual para la sociedad. Son los obreros los que extraen de la naturaleza las materias primas para la industria, los que las transforman y las convierten en bienes y servicios para satisfacer las necesidades sociales; son los campesinos los que producen los alimentos básicos para la población; son los trabajadores de la educación los que forman a las nuevas generaciones y preparan la mano de obra para el trabajo; son los trabajadores de la ciencia, el arte y la cultura los que producen progreso y riqueza espiritual.
Lo que los capitalistas hacen es apropiarse de la riqueza creada por el conjunto de la sociedad, y lo hacen de manera desmedida, como ocurre en Colombia, que está clasificado como uno de los países más desiguales del mundo.
Ese régimen de explotación y opresión, en la actualidad atraviesa una profunda crisis que, como ocurre siempre en el capitalismo, está siendo brutalmente descargada sobre los trabajadores y los pueblos. Como resultado, en Estados Unidos hay más de 14 millones de desempleados y 46 millones de personas viven por debajo de la línea de pobreza; en Europa, los desempleados superan los 24 millones y las conquistas sociales y los derechos de los trabajadores están siendo aniquilados. Si esta es la realidad en los países más desarrollados, ya podemos imaginar cuál será la situación en el resto del mundo.
En nuestro país, los sucesivos gobiernos neoliberales arrasaron con la mayoría de los derechos conquistados por los trabajadores en largas y difíciles luchas. Hoy tenemos el desempleo más alto de América Latina y la mayoría de la población ocupada se debate en el subempleo, la informalidad y la precariedad laboral, mientras los empresarios acumulan ganancias desmedidas. Durante el año 2011, las empresas que reportan resultados a la Superintendencia Financiera obtuvieron utilidades del 31%, equivalentes a 34.3 billones de pesos.
La voracidad de los capitalistas es insaciable y, por eso, el gobierno anuncia nuevas reformas laborales, pensionales y tributarias para recortar aún más los escasos derechos de los trabajadores. Lo que pretenden es recortar o disminuir las contribuciones parafiscales que hoy financian el SENA, el ICBF y las cajas de compensación familiar; eliminar el régimen pensional de prima media con prestación definida, aumentar la edad de jubilación a 65 años, modificar el ingreso base de liquidación para disminuir el monto de las pensiones, abrirle paso a mesadas inferiores al salario mínimo y fortalecer el negocio del capital financiero.
Para facilitar la imposición de todos estos proyectos antisociales, el gobierno realiza una perversa labor de cooptación de dirigentes sindicales y sociales para ponerlos al servicio de sus intereses, al tiempo que adelanta una pertinaz ofensiva propagandística para engañar a la opinión pública con las supuestas bondades de su política.
Los invito, entonces a hacer del 1° de mayo un día para rendir homenaje a los Mártires de Chicago, para fortalecer la unidad y elevar la lucha contra la explotación, contra la política antipopular del gobierno y por los derechos e intereses de los trabajadores y de la población; para expresar la solidaridad con los trabajadores y los pueblos del mundo que enfrentan los oprobios del capital o que son víctimas de las agresiones imperialistas; para exigir que en nuestro país haya solución negociada del conflicto interno y paz con justicia social, con democracia real y con soberanía nacional.

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