ANÁLISIS / La Sombra de Garavito y su estela de muerte en Colombia


Por Carlos Alberto Morales Soto
RegionetNoticias.com

El fantasma de Garavito y  su  estela de muerte en Pereira revivió ayer  en el colectivo ciudadano, luego del homenaje a la memoria de los menores asesinados, evento cumplido en el Parque de La Vida en donde la Bestia como es llamado, enterró los cuerpos de sus víctimas indefensas.


Luis Alfredo Garavito Cubillos, un vendedor ambulante que estudio hasta quinto de primaria, el mayor de siete hermanos,  inició su carrera criminal en 1992, seleccionando a niños campesinos y escolares para sus macabras intenciones. El objetivo siempre era el mismo, menores entre 6 y 16 años, de bajo nivel económico. Luego de hacer amistad con ellos, les ofrecía dinero y los invitaba a caminar. 


Cuando los niños se cansaban, Garavito se bebía una botella de brandy para después atacarlos. Lo que sigue es más sombrío todavía,  primero amarraba los niños, los golpeaba en el estómago en el pecho,  en la espalda y la cara para después terminar su cometido con un cuchillo o destornillador mutilándolos tras  violarlos.

Según la  Fiscalía General de La Nación  Garavito es el segundo homicida en serie del mundo. Todas las condenas de Garavito suman 1.853 años y 21 días
De acuerdo con un documento del Consejo Superior de la Judicatura, Garavito, habría cumplido una de las condenas que pesan en su contra el 25 de noviembre de 2011. Sin embargo cerca de 20 procesos que aún hay en su contra impedirían su libertad, sí Garavito posee una condena más larga que la que acaba de cumplir quedaría en libertad.

Fue precisamente en Pereira, en el año 1997, en donde la policía encontró 36 cadáveres. Las autoridades se despistaron al principio con el caso al vincularlo a sectas satánicas, tráfico de órganos y prostitución, más tarde la investigación tomó el rumbo acertado.

El 23 de junio de 1988 aparecieron tres cadáveres en Genova, se ordenó entonces una orden de captura por la violación y muerte de un niño al que le cortó la cabeza. Meses después doce osamentas de niños en las afueras de Villavicencio; uno de ellos decapitado. La orgía de muerte no paró; días después fueron hallados nueve cuerpos de niños, en edades entre los 7 y los 17 años.

Garavito, el maestro del disfraz, está actualmente recluido en el Penal de Máxima Seguridad de  Valledupar, al norte de Colombia, una de las cárceles más seguras.


Precisamente ayer, en un acto por la memoria de los 180 niños asesinados por  Luis Alfredo Garavito, la senadora Gilma Jiménez, más que un pronunciamiento hizo  un reclamo a esa sociedad indiferente, indolente. Dijo que mientras en otros países se pierde un niño y se encargan de divulgarlo ante el mundo -como el caso de Madeleine Mackein, la niña que desapareció en Portugal- en Colombia 180 niños fueron asesinados y sus nombres no son recordados como si nada; por eso la sociedad sigue enferma, diría uno de los asistentes  al recordatorio que pidió el  anonimato de su nombre.

La senadora Jiménez  fue más allá al puntualizar “que la prisión perpetua para violadores tiene oposición en Colombia porque unos sectores de la sociedad se oponen por prevalecer el principio de la política criminal en Colombia y  la función resocializadora de la pena.

“El día que salga Garavito, quién va a certificar a todos los niños del país que este personaje ya se resocializó, que no volverá por las mismas andanzas”,  subrayó la Senadora Jiménez, quien más sea destacado en Colombia por la defensa de los niños y de las niñas.

De Pereira, enfatizó que es una zona de la nación, donde se registran denuncias a granel frente al tema, pero  “hay situaciones extrañas, condenas  mínimas; me llama la atención que exista una tendencia en ese sentido”, agregó.

/ Análisis- Carlos Morales / RegioNet- afiliado a la Asociación de Medios Digitales /

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