OPINIÓN / LA REFORMA A LA JUSTICIA: Una afrenta nacional



Nuestra nación amaneció indignada, excepto los absolutistas Senadores y Representantes a la Cámara, que con su victoria legislativa están marcando su ocaso, su próxima derrota, porque los colombianos ya no “tragamos entero”.

La aprobación por parte del Congreso de la Reforma a la Justicia es una gran y grave ofensa a nuestra, de por sí, raquítica democracia; es un acto vergonzoso del Congreso, con el que la ciudadanía no debe cohonestar y menos tolerar. Es una reforma que en nada, o en muy poco, se ocupa de verdad y a fondo, de lo que debió ocuparse: de la Justicia. Se aprovechó la coyuntura para legislar en provecho propio y, lo que es peor, en contubernio con otro de los poderes públicos, aprobándole prebendas que, de aceptarlas, deshonran su tradición. 


Esta reforma implica un descarado y gigantesco paso a la impunidad. Así, en forma soslayada, se revive la inmunidad parlamentaria (¿por qué parlamentaria, si no tenemos Parlamento?) propuesta que recientemente hicieran algunos Congresistas y que dio lugar a golpes de pecho y que causó gran revuelo en nuestros ciudadanos con sentido de Patria. Pero ahora ese manto oscuro, que como un fantasma se paseó por los pasillos del Congreso y que fue apabullado por el clamor nacional, se trasformó en un redomado King Kong, para beneficio ya no sólo de los señores Congresistas sino de otros aforados de los poderes Ejecutivo y Judicial. E incluye, además, a los secretarios del Senado y la Cámara. ¡Qué belleza!

Grave falla la del Gobierno Nacional, cuando el Ministro de Justicia, no infirió a tiempo el despropósito legislativo, para retirar el Proyecto y volverlo a presentar en la próxima legislatura, en medio de un ambiente menos hostil, apaciguado por consensos político partidistas, derivados del análisis certero de las funestas consecuencias que acarrearía, como en efecto ya las está acarreando, aprobar una Reforma retrógrada, lesiva, indigna, para el mismo Congreso y para el 99% de los colombianos. Ojalá que el Gobierno encuentre rápidamente fórmulas jurídicas y políticas, que permita “enterrar” semejante desaguisado. Porque, no cabe duda, el Gobierno nacional también resultará afectado por ese hecho. Y creemos que el Presidente Santos no merece semejante desprestigio.

Esperamos no pecar de ingenuos al tener la esperanza -aunque remota- de que la Corte Constitucional “tumbe” ésta Ley, bien sea por vicios de forma o de fondo. Aún creemos en la majestad de la justicia colombiana que encarna la citada Corte. Por ello esperamos que ratifique su dignidad y que consolide la credibilidad que los colombianos tenemos en ella, declarando inexequible tal Reforma Constitucional. La Corte debe considerar esta situación como de urgencia e interés nacionales y darle la prioridad para su estudio y correspondiente fallo. Colombia no puede quedar en vilo por mucho tiempo.

Como los resultados de los dos pasos anteriores son inciertos, TODOS los colombianos tenemos el derecho y el deber de defender la dignidad de nuestras instituciones y el honor de nuestra nacionalidad, por lo que es necesario que, como en “Fuenteovejuna: todos a una”, hagamos valer el principio fundamental consignado en la primera parte del artículo 3º de nuestra Carta Política: “La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público.”

Por ello tenemos que prepararnos decidida y contumazmente para recurrir a la siguiente alternativa:

a) Impulsar un referendo derogatorio de dicha reforma constitucional, haciendo uso del artículo 377 de la C.N.

b) Votar en blanco en las elecciones para Senado y Cámara de Representantes en 2014. Respetuosamente invitamos a nuestros conciudadanos y conciudadanas a leer detenidamente el artículo 258 de nuestra Constitución, pero con especial cuidado su parágrafo primero, pues es de esperarse que aparezcan aves de mal agüero pregonando que los votos en blanco se suman a los ganadores. Por eso veamos lo que dice tal parágrafo:

“Deberá repetirse por una sola vez la votación para elegir miembros de una Corporación Pública, Gobernador, Alcalde o la primera vuelta en las elecciones presidenciales, cuando del total de votos válidos, los votos en blanco constituyan la mayoría”. (Las negrillas son nuestras) Y, por si acaso se desconoce, Corporaciones Públicas son: Senado, Cámara de Representantes, Asambleas Departamentales, Concejos Municipales y Juntas Administradoras Locales.

CONCIUDADANOS/AS: La decisión sabia y definitiva está en sus manos. Esta Red está dispuesta a colaborar en todo cuanto esté a su alcance para corregir esta clase de desafueros legislativos. Escríbanos sus opiniones a: dosquebradastransparente@hotmail.com

Fernando Piñeros Smith, Presidente de la Red Municipal de Veedurías Ciudadanas

Dosquebradas Transparente

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