OPINIÓN / ¡Unidos como debe ser!


Parodiando la frase ancla del partido de la U, el 2012 sirvió para ejercitar un nuevo modelo político a favor del Risaralda: que los congresistas nuestros dejaran a un lado su grueso canibalismo y de una vez por todas, cerraran filas por la región.

No fue tarea fácil cuando el egoísmo inflado,  sus reyertas electorales intestinas, sus personalismos esparcidos, venían  causando un derrame de confianza y credibilidad que ha creado mengua en el ejercicio político.


Era una política de indiferencia. Cada quien por su lado buscando pedazos de cosas en los  ministerios, residuos de gobierno y un analfabetismo burocrático que a nadie sirve.

En el último año,  bueno es resaltar el empeño de los Congresistas del Risaralda para que exista un  propósito único de gestionar por sus comunidades y apoyar en vez de dividir y dramatizar las diferencias.
Pueda ser que este año electoral sea el remedo claro de sus convicciones por Risaralda y no de sus bajas e insanos camino de una politiquería espesa, malévola y cargada de hostilidades.

Es cierto, también, que unos más que otros han alzado la voz y su capacidad de gestión por los risaraldenses. Se acabó el ejercicio mezquino de la zancadilla y el embrujo para asaltar dividendos exiguos. No. Hoy el escenario es distinto y no parásito. Ajeno a la emboscada y al odio. Al voto de asalto y de “padrenuestros ajenos”.

Han aprendido, a “meterse la pela” y dejar sin vigencia sus intereses de pacotilla y de amenazas sicológicas con poderes que muchos de ellos no tienen, ni tendrán.  

Pese a las críticas constantes contra el senador Carlos Enrique Soto Jaramillo, nadie podrá decir que sus grandes logros están ceñidos a su accionar práctico.

 A ser eficiente y eficaz en la búsqueda de recursos para que los proyectos pasen del papel  y la maraña, a la realidad. Ha primado su liderazgo. Su rigor y sui propia disciplina que tanto incomoda a unos y otros que le ven invicto en política.

En esto, pocos como él, han izado sus informes  como balances de sus logros.

Igual, en menor escala, ha estado el senador conservador, Juan Samy Merheg, que ciclotímicamente, aparece y desaparece, pero que ha dicho presente.  Su tiempo también es el de Risaralda solo que no cuenta sus logros a su debido momento y lo ven más como una figura en fuga. Hecho que tampoco es real.

De los congresistas, el ingeniero Didier Burgos, acaba de recibir el reconocimiento sincero ante los alcaldes y voceros del gobierno en el encuentro con la Ministra de Transporte, por su dedicación, su  empeño para que obras puntuales, tengan los presupuestos asignados y no sean simples propuestas que se riegan en el tiempo. 

Sorprende Burgos con su talante y seriedad, haciendo quedar bien a Risaralda en el Congreso.

Igual, el conservador Diego Naranjo  y el liberal, que han sumado a este esfuerzo regional. 

Naranjo, sabe que su credencial respalda su accionar político y arropa su interés para que el gobierno llegue a Risaralda. Digo, a municipios apartados y comunidades que se la pasan en blanco.

El inventario es grande si se revisa el listado de las obras y los proyectos en marcha.

El liderazgo Soto – Burgos en el Congreso, los muestra sólidos. Firmes y comunicados con los propósitos comunes del ciudadano sin apellidos banderizos.

Lo otro es querer ensuciar su trabajo decente y ver molinos de viento con sanchos que no cabalgan sino que ladran.

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