Para, el escritor catalán Jordi Serra i Fabra: “allí donde más se lee, menos violencia existe”.
En mis dos columnas anteriores yo argumentaba primero acerca de lo violentos que somos en Colombia, y segundo la mala calidad de la educación, y esta columna trata de demostrar la correlación que existe entre no leer o leer mal y las dos situaciones ya descritas.
Si bien dejar de leer es una tendencia a nivel mundial, lo es mucho más en nuestro país.
Por su parte en un Análisis preparado por Fedesarrollo para la Cámara Colombiana del Libro, denominado HÁBITOS DE LECTURA Y CONSUMO DE LIBROS EN COLOMBIA, realizado en 2006, ya dejaba ver con preocupación tendencias como la proporción de los encuestados que consideran ser lectores habituales, la cantidad promedio de libros leídos por persona en el año y el número promedio de libros comprados anualmente por habitante.
Las estadísticas de un estudio comparativo realizado por la Cerlalc- Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe realizadas en la última década en la Región, se devela un panorama desolador para el universo de las letras impresas en Colombia.
Un 67% de los colombianos no leen sencillamente porque no les gusta.
Colombia tiene el índice de lectura de revistas más bajo, con un 26%, mientras que en Chile el índice alcanza el 47%.
Después de Brasil, es el segundo país donde menos periódicos se leen, con un porcentaje del 29%.
Categoría liderada de lejos por Perú, con un 71%.
Leer por motivos de actualización cultural: Brasil el 55%, Colombia no llega al 10%.
En la tabla de lectura de libros, el país es penúltimo antes de México, que tiene un 26% de habitantes lectores. La gran diferencia es que en el país norteamericano el 59% de la población compra los libros; en el territorio nacional solo un 32% lo hace.
El promedio de libros leídos por año es también el más bajo de la Región. Los colombianos leen 2,2 libros al año, mientras que los brasileros leen 4, los argentinos 4,6 y los chilenos 5,4.
A pesar de esto, El libro escrito se niega morir, lo dicen personajes como Umberto Eco y lo demuestran acciones como la que acaba de hacerle a la Universidad Nacional de Colombia, su ex rector el doctor José Felix Patiño Restrepo, quien generosamente ha donado su maravillosa biblioteca de 13.000 ejemplares, coleccionados durante toda una vida dedicada a la intelectualidad. Obras únicas en el mundo, libros de una antigüedad impresionante, primeras ediciones como la primera traducción de las mil y una noches o la historia natural de Cayo Plinio Segundo, considerada la primera enciclopedia de la humanidad.
Ahora bien para crear hábitos de lectura no solo existe el libro en físico; el mundo moderno nos presenta alternativas como:
Twitterficciones
Esta es sólo una de las posibilidades que está entregando Twitter a las nuevas formas de narrar y consumir historias, pues cada día se va leyendo una pequeña fracción de un texto, novela, o cuento y las personas pueden interactuar con el escritor.
Lectura interactiva
Se utilizan pantallas táctiles, sonido, video y el sinnúmero de herramientas que la tecnología otorga. La idea es que el lector pueda utilizar sus cinco sentidos para avanzar por la historia, contando con video, sonidos, mapas, esquemas y todo lo que quepa en la imaginación del autor.
Suscripciones
Al igual que para las películas y las series, es posible hacerlo por los libros a través de una pequeña suscripción mensual por acceder a un gran catálogo en línea se puede acceder a libros de cualquier biblioteca en el mundo.
Letra e imagen en movimiento
El video facilita el resumen de grandes historias en cortos de no más de 15 minutos.
El teléfono
En los smartphones se encuentran herramientas para facilitar o ampliar las opciones de lectura que dan acceso a libros digitales, llevar una base de datos detallada de los libros que va leyendo, aparte de hacer listas de lecturas futuras, leer resúmenes, reseñas y ver en qué librería están disponibles.
Los audiolibros.
El poco tiempo y las muchas tareas que las personas realizan a diario impiden sentarse a leer tranquilamente, entonces, la ventaja de los audiolibros es que basta con ponerse los audífonos y mantener ligera atención, mientras se hace ejercicio, se trabaja o se navega por la web.
Estas son algunas de las posibilidades y yo le agregaría, Que tal si le restamos audiencia a RCN y CARACOL y dedicamos una hora en la noche a sumergirnos en la maravillosa aventura de la lectura?, o en un parque un fin de semana con nuestros hijos a leerles un cuento?
Ciudades como Medellín, Bogotá con su red de bibliotecas, incluso Pereira con su centro cultural Lucy Tejada, están haciendo esfuerzos, de seguro no suficientes, pero la verdad cultivar e incentivar la lectura debe ser tarea de todos, especialmente padres de familia y profesores.
NOTA: EL PAPA FRANCISCO CALIFICÓ DE VERGÜENZA LO QUE PASÓ EN LAMPEDUZA HACE ALGUNOS MESES, PUES VOLVIÓ A SUCEDER. ¿QUÉ HACEN LOS PAISES PODEROSOS PARA EVITAR MAS NAUFRAGIOS DE GENTES DESESPERADAS POR EL HAMBRE Y LA VIOLENCIA?

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