OPINIÓN / Mi Buenos Aires querido


La república Argentina fue a comienzos del siglo XX una de las grandes potencias  económicas del mundo y por ende su capital el gran Buenos Aires  fue la receptora de millones de emigrantes europeos principalmente italianos, rusos, alemanes y polacos.

Ese poder económico se refleja en sus calles, sus  monumentos, sus imponentes construcciones y cientos  de parques a lo largo de esta extensa ciudad de 18 mil kilómetros cuadrados y la cual alberga alrededor de 15 millones de habitantes.

Este gran número de personas se transportan en  tren, subterráneo o buses colectivos, amén de muchísimos  vehículos particulares que circulan por sus  Calles y avenidas que se  reconocen por un nombre  y no por una numeración, y que extrañamente  no crean los conocidos trancones de otras megaciudades.

Estos buses colectivos, estas estaciones de tren, y estas  calles se convierten en el escenario propicio  para cientos de personas que encuentran en ellas la oportunidad del rebusque, tocando música, vendiendo dulces, libros, y que son una muestra de que la pobreza nos es propiedad exclusiva de nuestro país, más bien la mala distribución de la riqueza es común en toda Latinoamérica.

Cosmopolita, con gente amable y un clima de otoño de unos 10 ° centígrados, encuentra uno lugares icónicos como  la casa rosada (presidencia de la nación) ubicada en la reconocida Plaza de Mayo, donde todos protestan: las madres de los desaparecidos, los obreros, los ecologistas, los animalistas y donde ocurren las grandes celebraciones como la fiesta patria del 25 de mayo.

A un costado de esta, encontramos la tumba del gran héroe nacional José de San Martin y unos metros adelante la avenida 9 de Julio que con 18 carriles es una de las más anchas del mundo y desde donde se destaca imponente el gran Obelisco.

 En 1871 el país sufrió una  epidemia de  fiebre amarilla que diezmo la población y se vieron las autoridades en la obligación de crear un sitio para depositar los cuerpos, creando el famoso cementerio de chacharita, visitado por miles de turistas, al igual que el no menos famoso cementerio de la RECOLETA, con suntuosas tumbas, con impresionantes monumentos en granito y mármol  y que alberga los cuerpos de los personajes más históricos de esta nación, incluida a Evita.

Esta ciudad se  ubica a orillas del rio de la Plata, que parece más bien un mar por lo ancho sin poder ver su otra orilla que limita   con la república de Uruguay; es en esa zona costera donde se encuentran los sectores más exclusivos, barrios con casas parecidas a palacios, restaurantes, discotecas, puertos para yates privados que contrastan con su vecina villa 31, lugar de inmigrantes paraguayos, bolivianos, peruanos y de un gran pobreza y peligrosidad.

La política no es ajena a sus habitantes, los unos  quienes aman con devoción a su presidenta Cristina o la odian los otros- especialmente empresarios- pues  se le adjudica la desaparición de la clase media y el querer formalizar el empleo en negro, es decir que todas las personas entren al sistema de aportes a la seguridad social con la consecuente pérdida de puestos de  trabajo. 

Plazas, museos, avenidas amplias, calles empedradas, librerías  tan famosas como el Ateneo, cafés al aire libre, pizzerías etc., hacen de Buenos Aires una gran metrópoli digna de visitar.

NOTA.
 Con cerca de 2 millones de votos, y  el mundo en su contra, Marta Lucia Ramírez debe ser la jefe del partido conservador colombiano, el cual, haciendo gala de su slogan se convirtió en estas elecciones presidenciales en la FUERZA QUE DECIDE.

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