OPINIÓN / ¿Qué pasa con el conservatismo?

El partido conservador en Risaralda está vuelto ripio. 

Las decisiones no se toman, se imponen. Parece que por el senador piensan dos o tres contratistas cercanos a su bolsillo.

El Principito Representante promueve a su esposa para la alcaldía, brincándose al directorio de Pereira y los buenos modales de un inexistente directorio municipal que semeja una grosera caricatura partidista.

El senador integrante de la comparsa del Chavo del Ocho- de paso siempre por Pereira - está pegado de sacar a como de lugar del ring electoral, a sus graduados “adversarios”. 

Hoy, busca en lo Nacional, desesperado ingreso a los “mermelados” después de pasearse por una candidatura derrotada. Juega con candela.

Piensa con el deseo y su astucia enfermiza de negociante. En vez de cerebro tiene codos: el que esté cerca del poder lo trata con mezquindad hasta el punto que solo pueden aspirar a cargos de elección sus señalados. Los ungidos del poder con su aristócrata dedo alzado.

En Dosquebradas, se acomoda fácil a la rifa: su olfato le dicta que quiere quedar solo en el patio. El es todo. Un directorio amañado que se brinca los estatutos y señala con el dedo gordo el predestinado. Sus cartas están marcadas. Igual, pasará en Santa Rosa y pasado mañana en cualquier municipio sin escuchar el poder popular. A los directoristas. De bulto, somete al pueblo a sus exageraciones inconsultas. Yo el supremo.

Por la gobernación el espectáculo no es menos deprimente. Promete a su antojo candidaturas a la gobernación donde incluye a su maletero inoportuno a sabiendas que no tiene opción alguna como tampoco directorio. Otros dos son parte del baloto electoral para quedar en Sigifredo, más jugado a otros bandos y después de simular una candidatura artificial en Dosquebradas la que abandonó irrespetando a un electorado al que ofreció ideas truncas, mochas, de salvador y mosquetero frágil. 

Todo está listo: ¡Padre, he ahí a tu hijo! Cero Asamblea, cero directorio departamental, cero Dirección Nacional, con garrocha se salta los directorios municipales y lo que es más grave, no le interesa la decisión popular. Solo su impulso y bolígrafo como jefe desolado y autocrático.

Por eso hoy un directorio departamental conservador, ronca bajo sus expectativas de señalar como ñapa un presidente revestido de poderes falsos.

Por eso busca desesperados y aislados acuerdos partidistas en silencio para señalar amiguetes en muchas direcciones. Está en su salsa.

El conservatismo tuvo jefes, líderes – líderes, dignidad, transparencia y sensatez en sus decisiones y no escarnio. Hubo Partido. No fue tratado nunca como una mercancía, como masa asquerosa que se feriaba al ritmo desolado de imposiciones secretas. De contubernios. 

El conservatismo está vuelto hilachas y así votará en direcciones abiertas, en la próxima contienda electoral. Tiene retazos de poder y vacila en la duda hacia que vela se iza. Solo le interesa sociedades cerradas, secretas. 

Descalifica por igual sin brindar condiciones. Tiene un partido solo para él al que acaba de llegar. Un mago azul al que frota su partido como un Aladino suelto al que todos con angustia lo admiran. 

Mucho me temo, que con decisiones sin pensar, este conservatismo caiga al abismo porque no mide velocidad alguna. De allí que su masa – igual que la de otros partidos- desoyen las voces de jefaturas anárquicas y se quedan con intereses sueltos. Cargadas en poco tiempo de resabios y decisiones malolientes. 

Es curioso que de 6 congresistas del Risaralda, 5 hayan militado en el hoy maltrecho liberalismo. Que igual se balancea como la historia letal del elefante.

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