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| Rodrigo Villalba Senador |
El mundillo de la política se agita por los temas mundanos de esta actividad, candidatos por doquier: Alcaldías, Gobernaciones, etc. Adelantando en solitario precampañas que en su gran mayoría no “cuajan”, previéndose un escenario diferente el año venidero; vale decir, no están todos los que son ni son todos los que están.
Pero en donde hay una encrucijada de marca mayor y amenaza la poca seguridad jurídica y reglas del juego en el escenario público, es en las movidas de todas las Ramas del Poder en la última semana: Consejo de Estado tumba el decreto presidencial de convocatoria a extras para enterrar la Reforma a la Justicia, pero como dicen por ahí: “muerto el perro, muerta la chanda”; es decir, debe quedar anulado también lo que en esas sesiones se aprobó, lo que el sentido común indica que la “resucitó” y esto tiene efectos políticos graves.
También el Ejecutivo impulsa el Acto Legislativo de equilibrio de poderes, en donde lo único en que hay consenso es en la eliminación de la reelección presidencial, presentándose un “coge-coge” frente al alargue del mandato de Alcaldes y Gobernadores para unificar periodos, o les permiten a éstos su propia reelección de dos años y medio, y si esto prospera tendrá efectos políticos importantes.
Y como vimos movidas de la Rama Judicial a través del Consejo de Estado, del Ejecutivo impulsando estas últimas iniciativas, el Legislativo no se podía quedar atrás y esta semana realizó el anunciado debate de los extremos ideológicos representados en el Congreso, la izquierda del Polo Democrático en cabeza del Senador Iván Cepeda frente a la derecha representada por el Centro Democrático en cabeza del ex presidente Uribe, hoy Senador de la República, donde hubo “cruce de sables” sin la mínima lealtad entre los actores y reglas del juego en contienda, sacando los “trapitos al sol” de lado y lado, presentando un lamentable espectáculo que lacera el menguado prestigio institucional congresional, donde los colombianos movidos por el morbo de lo “circense” anhelaban el show, y después de éste los espectadores se hacían cruces. No hubo vencedores sino vencidos.
Bienvenida la confrontación de derecha o de izquierda pero propositiva, con ánimo de país, no de vindicta.

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