OPINIÓN / Rosas de finos pétalos para nuestra amadas mujeres

Las lágrimas, hicieron ruido al caer, porque la puesta en escena en el recinto de la Asamblea de Risaralda, el 25 de noviembre en horas de la mañana, fue conmovedora, triste. escalofriante, y nos llegó a lo más profundo de nuestra alma, de hombre humilde y sensible.

Allí, los nombres escritos en negrillas, y en cuatro lápidas con fondo papel violeta, de las 25 mujeres asesinadas en Risaralda, durante el último año, nos causa verguenza y profundas reflexiones.

Y es que debe ser, la ruta precisa, para intentar que todos los sectores de la sociedad civil, presionemos aún más, a la lenta justicia colombiana, para que actúe de verdad, y de una vez por todas,y con su fuerza legal disponible, intente, atajar esta irracional espiral de violencia contra la mujer, en nuestra región y en el país.

De igual manera, es vital, que los organismos de seguridad, continúen agilizando sus mecanismos de inteligencia, y logren capturar, a cada uno d e los responsables de éste genocidio sistemático, para que no haya más impunidad, frente a los frecuentes, y aberrantes casos, de mujeres menores de edad, y adultas, vilmente asesinadas. 

Los pétalos de rosas amarillas y rojas, cubrieron al unísono, el recinto de la Asamblea de Risaralda, donde valientes, y hermosas mujeres, leyeron sus profundas, y sentidas proclamas, en defensa de su género, y contra el maltrato machista, con cifras exactas, que no mienten a esta cruel realidad cotidiana.

Nuestras mujeres colombianas, son víctimas de una violencia que atraviesa sus hogares, trabajos, universidades que está enmarcada, en un conflicto armado que suma ya más de 50 años de violencia.

Las cifras presentadas provienen del Instituto Nacional de Medicina Legal, y Ciencias Forenses y revelan que:

En el año 2012: 47.620 mujeres en Colombia, fueron agredidas por su pareja, o expareja, asÍ:

Cada 11 minutos, una mujer fue agredida.
Cada hora, 5.5 mujeres fueron agredidas.
Cada dos horas, 10 mujeres fueron agredidas.
Cada día, 132 mujeres fueron agredidas por su pareja o expareja.
Cada mes, 3.968 mujeres fueron agredidas.
Aproximadamente, por cada nueve mujeres que reportan ser víctimas de violencia por parte de su pareja o expareja, solo un hombre, reporta lo mismo.

Además, en el año 2012, el número de mujeres víctimas de violencia sexual, en contextos asociados a la violencia política, aumentó en 81.69 por ciento, comparado con el año 2011, pues mientras que este año, 71 mujeres, fueron victimas de violencia sexual, en el año 2012, esta cifra ascendió a 129 mujeres.

También, en el año 2012, aproximadamente, cada tres días, una mujer, fue víctima de violencia sexual en contextos asociados a la violencia sociopolítica de Colombia.

Finalmente, en ese mismo año, 2012, de las mujeres que identificaron como presunto agresor, a un miembros de un grupo armado, 10 afirmaron, que pertenecían a la guerrilla (13,7 por ciento); 40 a la fuerza pública, (54,8%), 16 a grupos paramilitares o narcotraficantes (21,9%), y siete, a grupos de seguridad privada (9,6%).

La evidencia, de estas estadísticas oficiales, reitero, nos debe llamar, entonces a nuevas reflexiones, sobre esta especie de "culto" a muerte en Colombia.

Recuerdo entonces, que mi querida y ya fallecida madre, Carolina Castaño Viuda de Posada, me dijo: "Mijo, debes saber siempre, que a una mujer solo se le debe tocar, con el pétalo de una rosa"...

Pero además, tiene toda la razón el Gobernador de Risaralda, Carlos Alberto Botero López: quien en cada "Encuentro Ciudadano" o foro sobre la violencia en Colombia, afirma siempre que: "La paz comienza en el hogar"..

Por ello, debemos resaltar y felicitar desde aquí, a la Gobernación de Risaralda, La Asamblea del Departamento, La Casa de la Mujer, y el resto de entidades públicas y colectivos femeninos, que organizaron tan conmovedor acto.

Por ello, canciones como "Madrigal", "Cosas Como tú", "Mujer Divina" y "Gracias a La Vida", por mencionar solo cuatro, deben seguir guiándonos, a la fina costumbre de regalar serenatas y flores, en nuestras casas, y lugares de trabajo, con el fin de rendirle siempre, un merecido homenaje de amor, a la madre, o digna esposa, y ejemplo de vida, puesto que es, sin lugar a dudas: "El Mejor Invento de Dios, sobre nuestra tierra"..

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