Dramática llamada de una mujer que murió en un alud

Jenny Morales fue una de las seis personas que fallecieron en el autobús que fue cubierto por lodo provocado por las lluvias. "Mamá me estoy ahogando", fueron sus últimas palabras.

La última comunicación  telefónica que tuvo Jenny Marcela Morales, de 22 años, con su madre fue a las dos de la mañana, hora local. La llamada era para pedirle auxilio porque se le estaba acabando el oxígeno. "Mamá estoy que me ahogo, ¡ayúdeme!", le pedía en un llamado angustioso a doña Amilde Osma.

La mujer atrapada bajo el alud le relató a su madre la escena que vivía. "Mi hija decía que al lado de ella había un herido que botaba mucha sangre y que otra muchacha estaba como muerta, que no la sentía respirar", narró Osma, quien aún no ha podido llegar al lugar porque otros derrumbes en la carretera impiden el acceso, según informó el portal de El Tiempo.

El gobernador de Santander, Horacio Serpa, también tuvo contacto telefónico con Jenny, quien le expresó tener un peso muy fuerte encima, que los estaba aprisionando. "La situación es dramática porque la montaña sigue derrumbándose. En este momento ya hay máquinas pesadas allá y les doy la absoluta seguridad de que se está haciendo todo lo posible", afirmó el gobernador.

Muy cerca del derrumbe donde permanece Jenny está Leidy Rocío, su hermana. En comunicación con Caracol Radio la joven dijo que la última vez que habló con su hermana fue a las cinco de la mañana. "Ahorita estaban con la máquina sacando tierra, pero se varó y ya no sabemos qué hacer", relató Leidy Rocío.

El bus, de la empresa Lusitania, quedó sepultado bajo un alud cuando el vehículo se encontraba a tan solo un kilómetro del casco urbano de Tona, municipio donde terminaba el recorrido.

El hecho ocurrió en el sitio conocido como La Minifalda, donde el deslizamiento de lodo, piedras y corteza de árboles cubrió el autobus en momentos en que llovía fuertemente en la zona.

"No hay ninguna persona con vida. Es un hecho lamentable", informó el comandante de policía de Santander, coronel Mario Pedroza, refiriéndose a seis personas que quedaron atrapadas y que no pudieron ser rescatadas con vida pese a trabajos de remoción desde la noche del miércoles, cuando ocurrió el alud.

En el lugar murieron Manuel Castellanos Rodríguez, el conductor del bus, Diego Castellanos Torres, de 20 años e hijo del conductor; Modesto Anaya, jubilado de 65 años y el  Intendente de la Policía Jorge Elí Sánchez, quien laboraba en la subestación de Tres Bocas, en Tibú (Norte de Santander) y gozaba de un permiso para visitar a su familia.

En el incidente resultó lesionada Blanca Susana Rozo, de 29 años, con una fractura en su brazo derecho. Ella alcanzó a salir del bus con sus tres hijos, de 11, 9 y 6 años. Otra pasajera era Paula Valentina Medina. Todos fueron atendidos y valorados en la Clínica La Merced, en Bucaramanga, donde fueron dados de alta.

Jenny y otra mujer, identificada como Rocío Ruíz Pérez, que estuvieron atrapadas mientras personal de la Policía, Defensa Civil, Bomberos y socorristas de la zona trataban de rescatarlas, también fallcieron. En la noche de este miércoles, tras el incidente, cinco pasajeros más lograron salir del bus y se encuentran fuera de peligro.

El 29 de noviembre pasado tres personas de la misma familia murieron sepultadas en una vereda de Rionegro cuando la casa en la que vivían fue destruida por un alud.

Desde noviembre del 2010, 54 personas han fallecido en Santander en hechos relacionados con el invierno.

Fuente / Infobae

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