Las celebraciones son una oportunidad para fortalecer la identidad de los pueblos y las ciudades, pueden tener un gran valor en la promoción del desarrollo socioeconómico de una región. En Pereira ese trasfondo de las fiestas de la cosecha se perdió. Adicionalmente, a las expresiones culturales no se les reconoce su valor transformador y generador de desarrollo.
Esta semana termina el Carnaval de Barranquilla, un referente de celebraciones, por varias razones:
Primero, a pesar de las críticas, por el exceso de publicidad de algunos patrocinadores, el Carnaval de Barranquilla tiene una clara identidad. Los niños, los jóvenes y los adultos, todos sin exclusión, participan de las festividades, conocen la historia y el significado del carnaval. La gente siente su fiesta, desde enero empiezan a decorar sus casas y sus carros con los personajes del carnaval y gran parte de la población, durante las celebraciones, se viste con los símbolos y colores del mismo. La reina despierta emociones y la gente se siente feliz y orgullosa de su ciudad y de su historia.
Segundo, es creciente el reconocimiento del papel que ocupa la cultura en la sociedad barranquillera. Una de las características de las ciudades desarrolladas es la prioridad que los gobiernos asumen para hacer de la cultura una factor que construya ciudadanía y capital social.
Tercero, se ha logrado constituir una industria cultural que además de mantener valores, y preservar tradiciones, también genera empleo. La industria cultural también hace su aporte a la economía nacional. Se estima que representa el 3.21% del PIB. Para este año el Carnaval de Barranquilla puede movilizar 30 mil millones de pesos, aproximadamente. El Carnaval es una evento internacional, Patrimonio de la Humanidad, que genera una gran movilización de turistas, tanto nacionales como internacionales. El evento es una vitrina de la ciudad y ha servido para promover la inversión en otros sectores.
Cuarto, la fundacion encargada de la promoción y comercialización del Carnaval de Barranquilla tiene claro que debe mantener y proteger el patrimonio material e inmaterial del Carnaval de Barranquilla. Los eventos son de alto impacto, para mantener el interés de los turistas, pero respetan las tradiciones.
Para resumir, los fines culturales y socioeconómicos del Carnaval del Barranquilla, que son los intereses de la ciudad, han estado por encima de los intereses de pequeños grupos o personas que ven en las celebraciones de las ciudades una oportunidad para ejecutar uno de los cientos de contraticos, dispersos, desarticulados y sin contenido cultural.
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