OPINIÓN / El rifirrafe en la Cámara de Comercio



Tendrá que pedir excusas mayores o ratificarse,  el Superintendente de Industria y Comercio por las “posibles acciones fraudulentas” debido a lo que consideró inusual número de matriculados en lo que va corrido del primer trimestre de este  año.  Peor lo de afiliados.

¿Será que  se están moviendo -con olores raros -la campaña para la conformación de nueva mesa directiva de la Cámara de Comercio de Pereira? No es de extrañar por los intereses que mueve y que se mueven, en las 6 listas inscritas.

Hace rato – no es nuevo – la suerte de esta prestante entidad, ha sido capturada por determinados grupos políticos, por pequeñas islas de poder dudoso o por claras franquicias de amigos que dicen representar a los gremios. Ni lo uno ni lo otro. Van – muchos – por lo de ellos. Nunca por el interés colectivo que debe ser el origen esencial de la estructuración de Junta.

No es nuevo, insisto. Como tampoco lo es y peor en COMFAMILIAR.

Bueno es preguntar, ajeno al ejercicio mecánico de la contienda de fuerzas, si quedaron los que son o se metieron los que no son, en ambas Juntas.

Se hace hasta lo imposible para jugar a adquirir poderes y llegar a un butaco o escaño de estas prestigiosa entidades, hoy con los doctores Maurier Valencia y Sergio Mauricio, que saben visionar estas entidades en tiempos de crisis y de economías globales.


Hay un rifirrafe mayor, así lo quieran ocultar. Hay fracturas de poder que quedaron demostradas en una lucha cerrada de élites por hacerse a la dirección y a la presidencia ejecutiva como se evidenció con la sana decisión de retornar al doctor Sergio Mauricio Vega Lemus. Lo otro era claudicar y apagá y vámonos como lo querían ciertos integrantes de la Junta.  Hasta con miopía, desconocer los resultados de la firma contratada para darle “transparencia” al proceso de selección.

La zancadilla no desaparece de COMFAMILIAR, donde desde hace varios años, haya ráfagas de turbulencias. No es ajena la Cámara de Comercio a estos juegos
oscuros de poder.

Desde muy arriba.  A ello,  ayuda la falta de carácter de torticeros miembros de estas Juntas, que solo ven para un lado…

Otros llegan – en  la dirección y a la junta – amasando ideas por “el bien de la ciudad” y terminan engullidos por su propia gula. Terminan de apéndices  del gobernante, llámese gobernador o alcalde. Sus tentáculos los extiende ahora a otras localidades del Risaralda, donde desde ya se vive el clientelismo gremial. La farsa electoral para hacer a un poder y concentrarlo.

Mucho esperan la ciudad y el departamento con unos gremios limpios, opinando y haciendo región y no negocios. Colocando la mano sucia en decisiones torcidas en tiempos del TLC, de cifras equívocas de la calidad o las altas tasas  de desempleo, de la pobreza que exaspera y de una economía fraudulenta que va por otras orillas, saqueando y determinando valores y principios.

Muchas tareas racionales tiene la Cámara de Comercio. La primera revalidar el bloque congresional para que no se duerma en los laureles y ejercite su labor con proyectos y acciones concretas, reales. Otra, es no dejar que el sector público –sin presiones sino con propuestas e ideas – no termine absorbido en líneas dispersas en temas acerca de lo fundamental. Que alumbre, guíe

Pereira, sus municipios, Risaralda, esperan mucho de sus gremios. No solo la totuma y el negocio para llenar sus alforjas de un liderazgo inútil y cuadriculado, que muchas veces se alquila o es secuestrado de manera temporal para saciar directivos que van por lo de ellos y la vanidad gloriosa de quienes ostentan pedazos de poder.
La Cámara, COMFAMILIAR, merecen respeto y no un concierto de errores por la fatiga que enloda de sus nuevos integrantes. ¡Hay que votar bien! 

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