El presidente uruguayo, José Mujica, es el mandatario más pobre del mundo. Pese a ganar más de 12 mil dólares mensuales, tiene una vida modesta al lado de su esposa y su perra. El uruguayo dona el 90% de su salario.
El dinero que dona es destinado a organizaciones no gubernamentales que colaboran con viviendas y al Fondo Raúl Sendic, que administra su fuerza política, el Movimiento de Participación Popular (MPP), y que financia emprendimientos productivos e, incluso, simples colaboraciones
Mujica sigue viviendo en su chacra a las afueras de Montevideo, en Rincón del Cerro, tal como prometió antes de convertirse en presidente. Lo acompaña su esposa, la senadora Lucía Topolansky, que también dona parte de su sueldo, y su perra Manuela.
Sin cuentas bancarias, sin deudas, Mujica dice que una vez termine su mandato se retirará a descansar, muy tranquilo, en su chacra de Rincón del Cerro y propone donar las jubilaciones presidenciales.

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