OPINIÓN / El Presidente Santos no quiere a Risaralda



Colombia atraviesa hoy la encrucijada de quien se encuentra  una guaca: no sabe si explotarla o conservar el medio ambiente. La minería extractiva o mantener el paisaje cultural cafetero, es una dualidad que nadie entiende. Eso vive Risaralda hoy. (La minería vs páramos: 22 títulos entregados  en predios  de nevados en los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda y Tolima, donde existen 5.351 áreas) (1) Más  el encuentro de los 47 alcaldes del paisaje cultural que se reúnen en Marsella.

El mercado abierto en Colombia: 108.972 hectáreas concesionadas en  391 títulos mineros. Sin contar la ilegalidad que crece. El modelo lo impone.


Por eso, no toma decisiones  acertadas el gobierno del Presidente Santos. Ni acelera normas que ayuden a quitarle el freno jurídico para que  el piloto conduzca con menos riesgos. Está en un estado intermedio, suspendido  y sin reversa. A ello, agréguele, la catarsis política con su reelección y los fogoneros que la promueven, creando caos en lo social (ver ejemplo de la vivienda).

No puede ser, Señor Presidente, la teoría del alquimista pensando en fórmulas únicas de cómo barajar un apoyo del liberalismo a medio hacer, de controlar a Cambio Radical para que no se envalentone  o entregar la porción justa a un vicepresidente aturdido que negocia respaldos, para su campaña. Queremos un Presidente que actúe y no mida apoyos.

Viene el Señor Presidente Santos, de nuevo a Risaralda, con un maquinista dormido  que no le  da impulso a la locomotora. Con un ejército de Ministerios que no resuelven nada: incompetentes, muchos.

El examen de estos 18 meses, concluye que – de lejos- el Presidente Santos le debe a Risaralda. Que es un gobierno bueno en sus intentos pero fallido en realidades. Que no quiere a Risaralda. Hoy, es un generador de desconfianza.

En vivienda, hay promesas fallidas con habitantes de La Virginia, para citar un pequeño ejemplo de lo blandengue que ha sido su gobierno.  Y, el drama es mas desalentador, cuando se revisa el estado de la infraestructura vial y se repasa lo insignificante de su mandato de la prosperidad para con los habitantes del agro: pobreza, regalo de una contribución cafetera que asoma sus orejas peludas, carreteables destruidos, invierno que “ahoga” al trabajador campesino. Con su política agropecuaria convertida en un  fastidioso saludo a la bandera  que desmoraliza a unas tropas debilitadas y que hoy se resisten a permanecer en predios rurales envilecidos.

Ni se diga para donde va hoy la Innovación, Señor Presidente.

Nuestro Departamento, Señor Presidente, necesita respuestas y no dilaciones por la Eurocrisis y  el impacto negativo sobre los migrantes. Que se cumplan las leyes migratorias que usted no ha podido cumplir, ni ha querido atender pese a la espesa burocracia. Queremos saber si el espejismo o el sueño de las regalías es una  frustración o un caramelo en la puerta de la gobernación y las alcaldías para centralizar recursos que no aplican en las regiones. Que nos diga -de una vez por todas- si el Aeropuerto Matecaña encontrará zancadillas manifiestas por un absurdo regionalismo vivido en el pasado gobierno.

Quiere, Señor presidente Santos, que su política de empleo en el Área Metropolitana, no encuentre más informalidad y la suba al vagón de su locomotora apagada. Que los impuestos para los comerciantes no sean un título minero que los agobia.

En fin, con una política de salud entregada a quienes señalan de su tráfico escandaloso y niegan pastas y cierran puertas. Usted, Señor presidente Santos, ¡Usted le debe a Risaralda! y en buen paisa, le decimos que estamos cansados de fiarle.

Fuente: 1-. Documento presentado ante la Asamblea, diputado liberal Mario Marín Hincapié.

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