"Ni una más" debe ser una consigna nacional de rechazo por la persistente violencia contra las mujeres. No debe quedarse en el nombre de la convocatoria para la marcha ciudadana, del pasado domingo, en la capital del país. La muerte de una mujer, Rosa Elvira Cely, después de haber sido golpeada, violada, apuñalada en la espalda y empalada hasta destruir sus órganos internos, no puede olvidarse, además del inmenso rechazo, es necesario que se despierte mayor conciencia sobre los problemas de violencia en Colombia.
La violencia interpersonal es la principal causa de muerte en varias ciudades de America Latina. Las riñas, las venganzas y los delitos sexuales superan otras causas de muertes violentas como las asociadas a problemas económicos. Las desigualdades no explican las altas tasas de violencia en las ciudades. En América Latina la tasa de homicidios de jóvenes entre 16 y 25 años es del 36,4 por 100 mil habitantes, el doble a la que se registra en Africa que está en el 17,6 por 100 mil habitantes. Las causas de fondo son culturales. Esta es una de las conclusiones del estudio "Antípodas de la Violencia" del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), publicado el mes pasado.
El reciente estudio parte de una encuesta de cultura ciudadana aplicada en varias ciudades de América Latina: Bello Horizonte, Ciudad de México, La Paz, Bogotá, Medellín y Caracas. Se analizan y comparan varias variables con el fin de determinar el papel de las creencias y las actitudes en la violencia. La incidencia de las variables culturales en los comportamientos violentos es muy alta.
Los autores argumentan que toda estrategia de prevención de violencia debe tener un significativo componente de cultura ciudadana, a través del cual los gobiernos reconozcan y modifiquen las creencias, las normas sociales, las emociones, las actitudes o los hábitos compartidos, en los cuales se soporta la vida en comunidad. El machismo, los celos o la revancha son creencias colectivas que, entre otros, nutren los comportamientos violentos de los hombres que han quemado mujeres con ácido o han asesinado brutalmente mujeres como Rosa Elvira Cely.
Los gobiernos tienen la responsabilidad de formar ciudadanos desde la familia y la primera infancia para prevenir que terminen convertidos en hombres violentos y asesinos, pero también tienen la responsabilidad de proteger la vida de las mujeres, expuesta permanentemente a la violencia, al maltrato, al abuso sexual y hasta la tortura. " Ni Una Más".
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