Un irrespetuoso estilo de estructurar política surge en Pereira, a escasos 6 meses de haberse iniciado el gobierno del abogado Enrique Vásquez.
Por mes, aparece un candidato: ¡son 6 ya! Un surtido sin par, de diversos tamaños y colores que en vez de dinamizar la política, le restan, le crean vacíos al gobierno local.
Esa avalancha de aspirantes, tiene molesto al alcalde dela ciudad y no es para menos: es la parcelación del gobierno, la fractura, la territorialidad política en disputa, en capillas medida por puestos colocados al servicio de fines políticos específicos.
No nos podemos llamar al engaño. Cada secretario empieza a gobernar para feudos propios: concejales, diputados, líderes de parroquia. Es una carrera loca en la que atropellan el presupuesto y se enfrentan con corrientes diversas.
Es sino mirar los estragos que causa: es impacto negativo hacia el interior del propio Concejo.
Esa maniobra – que hace carrera - le quita institucionalidad al poder ganado por la U en Pereira. Muchos y con sobrada razón, quieren la bendición anticipada del senador Soto, amo en esta tierra política.
Hacer méritos con política de tienda, al menudeo, al detal, no es bueno con un gobierno que apenas ajusta normas y define la titular. No puede prosperar, pues, la que reparte pedazos de cosas y ayuda sin la integralidad de un programa de gobierno o un plan de desarrollo.
El doctor Vásquez quiere acertar. Afila proyectos y programas para gobernar pero no puede seguir con el lastre que la alcaldía se le convierta en una prendería.
Los 70 mil votos del doctor Vásquez no se pueden feriar por una rapiña que aflora desde los cargos públicos, con inaudita voracidad e inusitado despliegue publicitario pago.
Además, gobiernan de reojo y con sesgo. Política excluyente que no se debe dejar prosperar como lo repite el alcalde.
Esa actitud díscola, no va hoy con el senador Soto que la rechaza de plano, la descalifica: ¡el que esté aspirando que renuncie! Advierte, al paso que señala es el tiempo de gobernar, de entregar respuesta al ciudadano.
La U, que se alzó con 3 alcaldías y firmó alianzas en otros municipios, fue clave en la elección del gobernador Botero (127.168 votos), que le pisó los talones en la votación final al liberalismo a la Asamblea y tiene poder político en Risaralda, no se puede dar el lujo de despedazarse, ahora que llega la elección para la Cámara.
La U en Risaralda si juega bien y no se fragmenta, es el único partido que puede obtener dos curules a la Cámara. Al senador Carlos Enrique Soto, le sobra con lo que tiene en Risaralda pero respira muy tranquilo con su trabajo político en otras regiones como en el Quindío, donde pisa duro.
Hacia el interior, Didier Burgos, alcanza notable respaldo: todos los concejales y los diputados, excepción de Samir Palacio y el diputado Caicedo, que van con el ex alcalde Israel Londoño. Es su territorio natural para esta revelación política en el Congreso y a su papel serio y de campanillas como codirector del partido de la U en Colombia.
Cierra, el abogado Enrique Saldarriaga, venido del liberalismo que se desangra y que peleó con su eterno mentor Patiño, a quien sale a quitarle los votos que ayer como diputado le entregó en prèstamo0 y que es una prueba de la hemorragia de la gente que llega a la U, abriendo puertas (Uberney Marín y Asdrúbal Gonzàlez, por ejemplo). Sangre nueva que oxigena a los votos capturados, ya existentes.
Conocemos bien que este descontrol feroz hacia el interior de las aspiraciones sueltas, provocarán mano dura y corrección a tiempo del Senador Soto Jaramillo.
Lo otro es dejar que a la tienda entre todo mundo para asegurar productos de esta mercancía incierta que es la política. Soto tiene el control total de la película y pisará talones.

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