OPINIÓN / ¡Indignante!


-Escenario 1: Un grupo de soldados coge a los indígenas y los saca “ventiados” de su territorio.Lloran.

-Escenario 2: Los mismos  indígenas cogen a la fuerza, maltratan, sacan machete y “expulsan” a los militares. Lloran.

-Escenario 3: En un lado están los indígenas haciendo emprender las de “Villadiego”· a grupos guerrilleros. En el otro, se ve como el ejército ataca a plomo   a esa misma guerrilla. Lágrimas.

-Escenario 4: Los grupos guerrilleros se tomaron el territorio: ahora se ve en muchas cámaras el registro  que indígenas y ejército legalmente constituído ( el monopolio de las armas) hace que la guerrilla abandone la zona y no sea santuario. Lloran.

-Escenario 5: Hombre se ve: las cámaras no mienten. Los paramilitares y la guerrilla son  “amos”, los dueños de muchos territorios. Son corredores para sacar coca, llevar armas, montar minería ilegal y de ñapa extorsionan, secuestran y les queda tiempo para “boletiar”.  La población llora desconsolada. El estado es invisible. ¡Qué putería!

Vaya país que tenemos ahora: por un lado una prensa que hace una cruzada moral para que ciertos “animales” desaparezcan de la fauna política enquistada en el Congreso.

Por el otro lado: unos medios de comunicación alegres, que no se regulan y que muestran en “vivo” como nos quedamos sin Estado. No hay concepto de Patria, mucho menos de Nación. ¡Indignante! Como cantando  goles: la radio complementa la transmisión. Pero las imágenes llenan el televisor, son realidad. Al otro día el espectáculo crece. El registro sigue intacto: la televisión va hasta el lugar como debe ser y los agravios crecen. El conflicto- nos hacen creer- está a punto de estallar. La radio en lo mismo solo que ahora la tran smisiòn es en directo. Los periódicos registran uno, dos, tres,cuatro, cinco, un ejército vilipendiado. Solo uno saca la realidad: un grupo  de indígenas con una guerrillera de camuflado van duro contra el ejército. La estrategia se devela: hay alianzas. Como prueba varios de ellos: saben que la guerrilla tienen infiltrados y entregan 3. Después- la tele, la misma televisión, muestra que hay francotiradores.  

Que el modelo vía Pueblo Rico que es Risaralda con límites con el Chocó es el mismo. Está en nuestras barbas. Calcado. Que no es improvisado y que corresponde  a grupos menores de indígenas aliados con ilegales. En Risaralda, el ejército – como en el resto de Colombia – sabe que pasa. Aquí se actúa y se detiene. Incluso, hay bombardeos y capturas en serie. Es la guerra, el conflicto mismo.

No olvidar que en Pueblo Rico –vaya mala memoria- varios “dirigentes” son capturados. Igual un grupo de indígenas. En la zona se les ha visto en pequeños grupos cuidando territorio y no en pelotones de muerte. Tampoco es gratuito.  

Al otro lado, esa misma televisión: el país cursi, fashión- superficial -, laì que ahoga penas y nos hace creer que Colombia es una pasarela de rostros bonitos y de téticas paradas. De culo erizado y de naricitas respingadas.  El éxtasis glamoroso donde aquí no pasa nada. Al fin de cuentas, la televisión es para gente bella.
En la otra esquina del cuadrilátero: Don Pablo enseñando a matar y muestra  en su estilo bacaniado, legal,  que se puede ser rico periquiando o como  está inserto en el vocablo: traquetiando y “alzando” a quien se atraviese. Donde prime la abundancia de talento malo.

La ilegalidad no la queremos. El ejército es la institucionalidad. Las autoridades no pueden ser burla. No queremos un país retazo sino digno.

¿De qué lado están los medios cuyos propietarios son “cacaos” y ven desde sus torres el país que se desangra? Informar bien si pero con apego a Patria y en defensa de nuestras instituciones. Es un deber mínimo para con nuestros hijos.

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