OPINIÓN / ¿Ya arrancó la Administración de Dosquebradas?


Cuando el 30 de octubre de 2011 los ciudadanos de Dosquebradas decidieron que su Alcalde fuera el buen señor JORGE DIEGO RAMOS CASTAÑO, nos prometimos esperar, expectantes, sus principales decisiones administrativas para enrumbar al municipio por claros senderos de prosperidad como una verdadera Empresa de todos. 

Entonces nos preocupaba, como ahora, la composición de su gabinete, la capacidad de gestión de sus inmediatos colaboradores. De entrada nos causó escozor la continuidad de la casi totalidad de las mismas personas que acompañaron a la doctora Luz Ensueño Betancur en su intranscendente -por no decir que nefasta- administración, cuya mayor preocupación fue, primero, llevar a su esposo a la Cámara de Representantes; y luego de que el Consejo de Estado declarara la nulidad de su elección, perfilarse ella para lograr esa curul o, en su defecto, la Gobernación de Risaralda. El año entrante o en el 2015 se sabrá si tenemos la razón. ¡Cosas de la política partidista!

Tal continuidad nos decepcionó porque esperábamos que el cordón umbilical que se dio en el proceso electoral, se rompiera y el novel Alcalde optara por decisiones autónomas; pero ¡no!, los imperceptibles hilos, como en sutil marioneta, siguieron actuando silenciosamente. Decidimos esperar hasta después de la aprobación del Plan de Desarrollo, para manifestar nuestra preocupación, como lo estamos haciendo. Pero hasta ahora no oteamos nada claro, meridianamente claro. Por eso la ciudadanía, esa parte pensante, deliberante e independiente, principia a percibir un vacío de poder, de impotencia en la administración para asumir decidida, pronta y eficazmente las soluciones que demandan tantos y tan graves problemas que aquejan a nuestro municipio. ¿O será que sus logros son intangibles, y no los percibimos porque no se ha hecho la suficiente divulgación?

No tenemos poder político para provocar crisis. Sólo pretendemos lanzar la voz de alerta temprana de un colectivo ciudadano, con el deseo de que el señor Alcalde acierte en sus decisiones y ejecutorias, en la esperanza de que ellas redunden en beneficio de la comunidad dosquebradense. 

Es hora, señor Alcalde, de pensar en reestructurar el cuadro ejecutivo de sus más inmediatos colaboradores. Deseamos que Dios lo ilumine en tan importante como necesaria decisión.

Las opiniones y comentarios expresados aquí son responsabilidad directa del Columnista y no comprometen el pensamiento editorial de RisaraldaHoy.

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