Tampoco podemos ver toda la administración, bajo sospecha lenta o cargada de incertidumbre. Que todo se lo van a alzar…
Sabemos que los ejemplos no pueden ser tan repetitivos y obstinados: máxime hoy cuando Multiservicios arroja a la calle 200 familias y que los autores del desmadre, siguen colocados, otros en el exterior y los más, gozando de las bagatelas del servicio público.
Todo esto ocurre cuando en medio de la sordera, esa misma empresa se camufla en los malos resultados para despedazarla y sin que nadie nos diga que va a pasar con los 6 hallazgos penales y fiscales que le corren por sus venas destrozadas. O, en una triangulación escabrosa que sirvió de mampara para que unos recaudos estén atascados, en líos judiciales que no se saldan.
Es bueno que el Contralor vociferante de Pereira, otros órganos sin dientes pero con caja, digan cual es su testamento.
Veremos cual va a ser la actitud del sindicato en ese doloroso sepelio. Y, que nos dice hoy el presidente del Concejo, Norbey Quiceno y ex funcionario de esa misma entidad en “átomos volando”. - y los demás concejales que se pasearon con el muerto y nada que lo entierran.
Todo esto para revalidar el mapa estratégico que penetra este año en la empresa Aguas y Aguas de Pereira, que se resiste a la carroña y cuyos directivos miran la continuidad del servicio, la infraestructura, la eficiencia operativa y en los recursos, en los cuales hay alentadoras cifras para mostrar y donde se va a cerrar con utilidades pequeñas pero aceptables a la hora de balance. Del ajuste financiero óptimo liderado por el doctor Diego Barragán Correa. O, de las 26 iniciativas estratégicas, que le dan ruta hacia el 2015 de la empresa. O, del reciente proyecto estratégico aprobado para Aguas en el nuevo quinquenio.
No podemos ocultar contrario a la historia, tampoco, que este ejecutivo consolidó proyectos como el del Viaducto, Transporte masivo cuando se habló de un transporte ligero en esta conurbación y lo que asoma con perspectiva de proyección, la variante Sur, cuando desde el Área se planeaban serios hechos metropolitanos.
Tampoco se podrá desconocer qué va a pasar con la millonaria demanda interpuesta por la ex gerente de la entidad, por su abrupta salida y por la cual deben responder unos directivos de junta que aplaudían con frenesí en el pasado gobierno local.
La realidad es una : Pereira – vista sin tanto parroquialismo espeso- mira un macroproyecto de futuro: la planta de tratamiento de aguas residuales –PTAR- que estaría ubicada en predio de La Siria (vía Combia) y que su construcción a 5 años, demanda de unos 60 millones de dólares.
La ciudad ya ha hecho inversiones en saneamiento hídrico durante 10 años que superan los 100 mil millones, como para devolvernos y enterrarlos. Ya se cuenta con autorización de la Junta de Aguas para avalar esta – en buena hora– escogencia hecha por Planeación Nacional.
Sabemos, también que se requiere el concurso de la CARDER, cooperación internacional, FINDETER, y el propio municipio y cofinanciación de la Nación, para estructurar una banca de inversión que ayude a financiar el proyecto.
Todo esto articulado dentro de un gran proceso de mitigación de riesgo crítico que necesita $200.000 millones ( sin incluir PTAR).
Para ello debe haber eficiencia operacional del sistema de acueducto y alcantarillado: garantizar la oferta hídrica. Lo otro es quitarle la joya a la corona de una Pereira Sesquicentenaria, vista desde la resignificación de sus ríos y volverla menos cloaca. Darle transparencia en todos los sentidos.

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