OPINIÓN / Trashumancia electoral (4a. entrega)


Obsérvese cómo en los comicios de 2007 la abstención se redujo en 2,3% frente a la de 2003, y que sumado el incremento en el potencial electoral, pudo determinar la atípica votación registrada por la Alcaldesa Luz Ensueño Betancurt, puesto que registró aumento de 23.771 votantes (24,4%). ¿A qué se debió que fuera atípica? ¿Por ser la primera mujer que ganara una elección para la Alcaldía? ¿Al inusitado incremento en el potencial electoral que, además, pudo abrir paso a la elección de su esposo para la Cámara de Representantes (endogamia política)? ¿A la poca aceptación popular del candidato contendor? 


En las elecciones de 2011 frente a las de 2007, la abstención aumentó en 9.694 (85,3%) ciudadanos y ciudadanas, mientras que el Censo Electoral aumentó en 11.358 (100%), que en el global fue de 3,6%. ¿Incidió en ello la purga realizada por el CNE? Es posible, porque ellos y ellas temían estar por fuera del censo, temor muy difundido en las postrimerías de las campañas, y no quisieron “arriesgarse a perder el tiempo y a pasar rabietas” al decir de quienes expresaron su opinión al respecto.

La decisión de excluir finalmente 10.936 cédulas hizo presumir que se iban a presentar problemas de orden público el día de los comicios, tanto que hubo continuas reuniones del Comité local de Garantías Electorales para analizar el tema; y el Concejo se ocupó de la materia en una sesión especial, a la que asistieron representantes municipales y departamentales de la Organización Electoral, de la Policía Nacional, de la Secretaría de Gobierno Municipal, etc. Como principal conclusión se recomendó el aumento de la fuerza pública, especialmente en determinados sectores donde se presumía desórdenes o protestas masivas. Por fortuna no se presentaron, desdibujándose, así, la imagen que se tenía de que la nuestra es una comunidad de cafres.

Y aunque el día de las elecciones no hubo conatos de protesta por la exclusión de tantas cédulas, sí quedó en muchos ciudadanos una gran sensación de frustración, agravios y perjuicios por falta de garantías legales para votar al excluírseles del Censo. Los unos, porque requerían hacerlo para obtener el descuento del 10% en la matrícula en las universidades públicas. Otros porque deseaban recibir los beneficios establecidos para prestar el servicio militar obligatorio, duplicado de sus documentos de identidad, pasaporte; y muchos porque querían participar en decidir sobre la elección de alcalde y concejo, etc. 

Esta exclusión, que fue tan poco objetiva como arbitraria, también afectó a diferentes personalidades de la ciudad, quienes posiblemente por su condición social y económica, pudieron lograr que no se les desconociera su derecho constitucional a elegir. Inclusive se dijo que el mismo Registrador Municipal, dos Jueces de la República y un Concejal en ejercicio y candidato, fueron excluidos. Un caso típico: el señor Bernardo López fue excluido del censo, pese a que siempre ha votado en ésta ciudad, inclusive fue Concejal en Santa Rosa de Cabal representando a Dosquebradas cuando ésta era corregimiento de aquella. Y Dosquebradas cumplió 39 años de vida administrativa municipal. Increíble, pues, que un reconocido ciudadano que lleva más de 40 años votando en ésta circunscripción, por una abusiva decisión del CNE resulte como trashumante, por el único hecho de cambiar de puesto local de votación. ¿Habrá una mejor radiografía?

De manera alguna pretendemos dogmatizar señalando que el Censo Electoral en nuestro municipio no esté “inflado”, toda vez que estamos seguros que no están todos los que son ni son todos los que están, como solía decir un comediante y cineasta mejicano.  

No están todos los que son porque muchos residentes en Dosquebradas votan en Pereira, sin que allí trabajen. Simplemente lo hacen porque algún pariente suyo tiene compromisos políticos en la capital y quieren aumentarle su caudal electoral o por alguna otra secreta razón; y porque otros fueron injustamente excluidos. Ni son todos los que están porque sí creemos que hay personas inscritas que ni residen ni laboran en Dosquebradas. Esto es, ni más ni menos, que aceptamos que ha habido trashumancia electoral en nuestro municipio, pero no de la magnitud que ahora señala el CNE; y si fuere de esa magnitud, pensamos que no se registró en las últimas inscripciones realizadas en el primer semestre de 2011.

Regresemos al comienzo de éste capítulo de nuestro informe. El CNE inició la investigación con base en la solicitud de exclusión de tres cédulas de ciudadanía, que llamó “listado”, presentada por el Personero Municipal de Dosquebradas. Es prácticamente lo que podría llamarse, por darle algún nombre, el “auto cabeza de proceso”. Entonces, ¿por qué ignota razón el CNE convirtió 3 cédulas en 11.389? Y, además, ¿por qué -según el texto de la resolución 2104- prácticamente señala al Personero como el responsable de la iniciación de tal proceso, razón por la que nosotros solicitamos a él y al CNE información sobre la magnitud de su denuncia, y por la misma razón fue invitado al Concejo Municipal para aclarar la situación?

En las 3 resoluciones mencionadas a través de este escrito, se utiliza el término DENEGAR, que entendemos como no conceder lo que se pide. Sabemos y comprobamos que el Personero pidió la exclusión de sólo 3 cédulas; por tanto pedimos al CNE nos informe QUIÉN pidió se le concediera la exclusión de los otros miles de cédulas.

No nos parece mal que se “limpie” nuestro Censo Electoral; es más, como organización civil, exigimos su depuración, como un procedimiento necesario, saludable y de transparencia para legitimar la democracia local. Pero este proceso NO debe realizarse simultáneamente con el desarrollo de las campañas electorales, lo que es tan inexplicable como inaceptable. En éste caso, ¿a qué candidatos, movimientos o partidos favoreció o perjudicó? No lo sabemos y es difícil establecerlo, amén que no es de los resortes de nuestro objeto social. Pero sí sabemos que perjudicó notoriamente por sus serias implicaciones, al menos, a la mitad de los ciudadanos excluidos, lo que significa que pagaron justos por pecadores, según el dicho popular. Y esto sí nos incumbe como Veedores Ciudadanos.

Por lo anterior, respetuosamente solicitamos al CNE disponer lo necesario para depurar entre 2012 y 2013 el tantas veces mencionado Censo Electoral de Dosquebradas, de tal manera que para los próximos comicios (2014) no se presenten los mismos o mayores traumatismos que ahora; y que el establecido para votaciones para Presidente, Vicepresidente y Congreso, nos sirva como punto de partida o de referencia para vigilar el comportamiento del Censo en las elecciones locales de 2015 y siguientes. Lo anteriormente solicitado concuerda con las disposiciones contenidas en los artículos 48 y 49 de la Ley 1475 de 2011.

Como en la sesión del 12 de octubre de 2011 del Concejo de Dosquebradas, los señores Personero Municipal y Procurador Provincial afirmaron que el CNE adelantó el proceso que nos ocupa por solicitud del señor Procurador General de la Nación, se enviará copia de éste documento a tan alto dignatario para que aclare su posición al respecto, nos haga conocer su opinión y, además, en solicitud de que coadyuve para que el CNE adelante el proceso de depuración en la época “fría” que hemos señalado: 2012 y 2013, tiempo más que suficiente para realizarla de manera metódica y objetiva, sin los apremios propios del concepto de “procedimiento breve y sumario”, que se convirtió en arbitrario, conculcando los derechos constitucionales a miles de ciudadanos dosquebradenses.

Respetuosamente solicitamos lo anterior al señor Procurador General de la Nación, por cuanto tenemos entendido que él impartió instrucciones generales a los Órganos de Control, a las autoridades civiles y militares y a las Veedurías Ciudadanas, para ejercer una adecuada y permanente vigilancia del proceso electoral de 2011; pero desconocemos si efectivamente dio instrucciones para revisar y depurar el censo electoral de nuestro municipio ni con qué bases la ordenó o solicitó.

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