OPINIÓN / Las guerras internas de la U


El partido de la U en Risaralda tiene la bodega llena. Y, de lejos, está  metido con anticipación en la campaña política para revalidar Senado y Cámara. Es una máquina infernal.

El senado de Carlos Enrique Soto no tiene discusión alguna. Incluso, va a tener más votos  que la primera campaña. Desde sus “misas” cantadas en la sede política hasta no dejar mover una hoja hacia su interior, hacen parte del escenario. Él todo lo supervisa. Y, esa es la tarea de los jefes: que manden órdenes exactas así molesten y preocupen.


Nadie está más sólido que la U en Risaralda. Agréguele otros factores o fortalezas como la alcaldía de Pereira y otras alianzas en municipios. Deben administrar bien sino quieren construir amenazas.

 Amén, del guiño gubernamental desde el Palacio de la 19 con 13.

Lo otro es lograr repotenciar las fuerzas que corren en dos bandos por el momento, para estructurar una superlista a la Cámara. Hoy el ex alcalde Israel Londoño –  quien ayudó a colocar alcalde y a crecer la U – entra en la reyerta electoral. Tiene bases sòlidas como para esperar retribución y garantías de cara a dicho proceso. Lo ideal , son dos discutidas Cámaras. La U, es el único partido que las puede lograr.

Al ingeniero Burgos, nadie le hace sombra. Tiene la credencial y los votos para volver este hijo mayor de la Casa de la Democracia.

Le van a “medir el aceite” con la elección de directivas a la Asamblea y los Concejos. En Risaralda, hay pantanos por recorrer y minas antipersonas que  juegan a “explotarlos”. En Pereira, los apoyos no son claros, cuando el liberalismo en múltiples circunstancias, armonizados con un conservatismo, está de cacería.
En lo nacional: montar un super hombre como presidente único ajeno a la dirigencia política, no es el ideal. Tampoco, dejar a cualquiera de los presidentes del Congreso para acumular poderes. La U, no aguanta una puerta giratoria….

Sino es la dirección dual o colegiada (senadores y representantes) esta colectividad explota. De antemano, será bueno conocer en ese pulso político – a la hora de las cuentas – quienes siguen a Uribe y quienes quieren los puestos de Santos.

Pronostico que antes de un año no habrá deserciones mayores, ni cambios bruscos en la U: muy pocos – casi nadie – desean atravesar el desierto burocrático o quedarse sin el respaldo de papá Gobierno, durante un largo año de sequía. Tampoco, alcaldes y gobernadores, querrán “salirse de la fila” por temor a “que no les den ni agua”.

 Además, porque  por esta época en el 2013, ya se sabrá quienes son los candidatos presidenciales reales al amparo de la elecciones cruciales de senado y Cámara, con un ex presidente Uribe, azuzando en la plaza y en la democracia del audio y el video.  

Solo así sabremos, que ficho juegue   el senador Carlos Enrique  Soto Jaramillo – que quedará en la nueva directiva mayor de la U después de la convención nacional –.

Es claro, además que no habrá concesiones, ni tiempo para las reconciliaciones entre los dos bandos divergentes. Este – la convención- es el escenario exacto para “sacar los trapos al sol” y calibrar el tamaño de la crisis. Una pugnacidad – como la ola política – que  provocará un tsunami  o un efecto dominó sobre otras jerarquías políticas.

Será una guerra interna, además, entre fariseos, desleales y traidores. Vamos a ver que tanto es la “prudencia” en la U cuando nadie se quiere acercar a la candela...

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