OPINIÓN / ¿Malabarismo o caos?


El partido de la U hará un esfuerzo para no partirse  -por ahora- en su convención nacional. Por el momento.
Muchos congresistas  ( de los  51 representantes y de los 26 senadores)  guardarán sus  ímpetus gobiernistas  para girar en torno a las circunstancias de poder y mantener un apretado sentido de unidad. Es decir, no lo harán por el momento y alargarán el equilibrio y soltarán el freno  a finales  del 2013. Dentro de un año.


Ni Santos, ni Uribe son malabaristas para guardar equilibrio y así la convención analice de fondo un tema en el cual duro le han dado al gobierno: negociaciones de Paz. Piensan distinto.  Igual, los precandidatos que asoman las narices: Oscar Iván y Londoño, como para citar dos.

Curiosamente, se reúnen en pleno furor de las primeras reuniones acordadas en Oslo.

La fuerza uribista que tendrá candidatos al senado y cámara, así no lo quieran, le quita gente a la U, al conservatismo y otros sectores políticos, aliados ayer.

Provoca otro mapa político y una cartografía diversa al momento de hacerle lectura.

 La confrontación Uribe – Santos afecta al llamado partido de gobierno. Una simple pregunta: es creíble ¿que el partido de gobierno sea hoy la U?

La Unidad Nacional está en el papel pero no existe como activo político.

El señor ex presidente Uribe lidera puro centro democrático y busca consolidar un partido afín a su carácter. Santos, cada vez se aleja de la U y coquetea con el liberalismo y otras fuerzas políticas que le garanticen maniobrar electoralmente hablando ( no es gratis: acerca a Lucho Garzón, Paradoy, el relevo de ministerio con Germán Vargas y cada vez se tiñe del rojo ancestral).

Uribe y sus amigos ha sido la piedra en el zapato y la mayor fuerza de oposición. Ni siquiera el  derretido POLO.

Mientras ello ocurre: el conservatismo se reelige en  el  caos que lo invadió y con unas directivas cuestionadas. Desorden al por mayor como lo ha censurado el representante Diego Naranjo. Insurgencia azul.

Esa posición se riega por Colombia en medio de la incertidumbre. No se sabe hoy si van a tener candidato propio a la Presidencia o seguirán siendo apéndice del ex presidente Uribe. O, se reparten como entregando un botín lleno de avales.

Se acostumbró el conservatismo a tener “alma de subalterno”, a convivir de las sobras del gobierno de turno y a ir por las ramas…

En Risaralda, esa lectura es válida: florecen candidaturas, diatribas y miedos internos de una posible división. Jefes sólidos no existen sino parcelas y partituras al aire.

La fotografía de las alianzas mueven la política en Colombia  es una realidad. El poder tiene varios dígitos para concejales, diputados que buscan de todos lados senadores y representantes para pagar las deudas de la pasada campaña. El espectáculo será grotesco. Incluso, algunos Representantes en las regiones- como en  Risaralda- impulsando grotescos apoyos por billetes manchados para comprar votos. Rentabilidad electoral, la llaman. El buitre gira alrededor de la carroña….

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