CÁMARA INFRAGANTI / ¡Que nadie me despierte!


Este parroquiano en medio de su pobreza absoluta, por lo menos tiene su buen colchón y su buena cobija.

Foto / RisaraldaHoy
No tiene preocupaciones de ninguna clase, no paga servicios públicos y los bancos no le cobran. Tal vez su único dolor de cabeza será buscar su comida diaria y un lugar donde no se moje. 

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