Los concejales de Pereira, hicieron un análisis de reflexión y penitencia al responder en su concepto, cuál es el mayor pecado de la Corporación y de ellos como políticos y personas.
Con las puertas abiertas de la Semana Santa, hicieron de paso una “limpieza de corazón” y un arrepentimiento pleno desde sus curules.
Respondieron los dos interrogantes, en los espacios dejados en las sesiones:
1) No tener la capacidad institucional y las herramientas suficientes para solucionar todas las problemáticas que llegan al Concejo y que a diario hace la ciudadanía.
2) Le hemos dedicado mucho tiempo al trabajo y ahora espero dedicarle un poco más a la familia.
1) La omisión. Sabemos que le hace falta a la ciudad, las fallas que existen dentro de la administración y en realidad lo que se puede hacer para mejorar es muy poco. Ello no depende de nosotros únicamente, sino que es una gran cadena que hay. Debemos ser más ejecutivos para poder cum0plikrle a Pereira co0n unos objetivos claros.
2) A veces sentirnos tan impotentes para solucionar tantas cosas que uno quisiera. Debemos de persistir.-
1) El mayor pecado del Concejo es la entrega desmedida de facultades sin ningún control.
Estamos en la hora de arrepentirnos y hacer penitencia. De mostrar propósitos de cambio y de enmendar los errores que cometió esta Corporación en el pasado.
2) Creo que en el pasado acompañar a un personaje que finalmente no dio la talla en su momento. Eso nos pasa a todos quienes hemos depositado un voto en las urnas.
1) Para mí la falta de ser más honestos con nosotros mismos.
2) No poder cumplirle a todos los que quiere cumplirle.
1) El ser humano como concejal y como persona es uno solo. UY no puedo ser leal, honesta como persona Cristina y al concejo venir a tener otras actuaciones. Uno debe ser coherente y acá se manejan intereses, otras cosas y por lo tanto no hay coherencia entre el ser humano y el concejal.
2) Pienso que el mayor pecado que yo tengo es creer. Creo mucho en la gente, que todo se puede hacer pero desafortunadamente uno ve que las cosas no se pueden hacer realidad y que uno tiene que estar amarrado a muchas situaciones y que si definitivamente uno es coherente no juega con intereses.
1) La impuntualidad en empezar las sesiones, en hacer los debates, en lo que atañe con la aplicación del reglamento interno del Concejo. Aprobamos nuestro reglamento y somos nosotros mismos quienes lo violamos.
2) No hablo de pecados, hablo de virtudes. Yo no tengo de qué arrepentirme: vine al Concejo a hacer una política no partidista sino de desarrollo social con unidad cívica encaminada a ayudarle a la gente.
1) El mayor pecado de los concejos en Colombia se centra en el desequilibrio de poderes que hay. entre la Administración central y el Concejo. UN poder ejecutivo en cabeza de los alcaldes que concentra todo el poder y los Concejos municipales que quedan en muchas ocasiones sin poder decisorio sobre lo que hace la administración. Los concejos tienen dificultades para darle soluciones efectivas a una sociedad, a una comunidad. No hay disponibilidad presupuestal para entregar respuestas.
2) Estimo que el mayor pecado es ese: no poder darle soluciones inmediatas a la ciudad o que en cabeza de los concejales o en la propia yo no pueda resolver de manera directa los problemas de la ciudad.
1) Podemos hacer mejor un ejercicio de control político. Creo que esta es una Corporación buena conformada por profesionales, de gente que representa a la comunidad pereirana: hemos podido hacer un mejor papel, más relevante y de más riqueza, de más rigor, estudio y de más control. De esa manera seguramente las condiciones nuestras como municipio serían mejores.
2) Hago lo que esté a mi alcance, gestiono por la comunidad, trato de ejercer un buen rol. Pero estoy seguro que lo he podido de hacer de una mejor manera.
1) Todos los días nos estamos reivindicando de nuestros pecados.
2) Impaciente porque quiero tener resultados siempre para la comunidad.
1) La polarización que está sufriendo en estos últimos días. Estas semanas de pasión que estamos experimentando cada uno de nosotros por la forma como estamos mirando los intereses de cada cual. Por encima de los intereses de la ciudad.
2) Saber que el principal juez que uno tiene como político es la gente y no tener la certeza que la gente lo está valorando a uno bien.
1) De pronto el desconocimiento que tiene la comunidad y que nos ha faltado promover los objetivos y para qué son los Concejos. Son las herramientas fundamentales para que las comunidades se sientan apoyadas.
2) Mi arrepentimiento es querer hacer muchas cosas por la gente y no poderlas hacer. Se siente uno impedido por razones políticas, porque las normas no lo dejan y por aspectos económicos y eso es lo que me preocupa a mí.
1) Es una pregunta corchadora. Jajajaja, considero que aquí deliberamos, estudiamos, que somos juiciosos, que nos capacitamos.
2) Acerca del pecado no digo nada. Debemos seguir fomentando la democracia participativa.
Prepararnos más para fomentar los debates de ciudad. Me considero una persona franca, sencilla y humilde y eso puede molestar a mis contradictores.
1) No falta compromiso en algunas actuaciones para lo adquirido con los ciudadanos. Se trabaja por salir adelante.
2) Que a veces no volvemos donde la gente que espera mucho de nosotros. Un pecado muy grande que cometemos nosotros, es no contarles la realidad a las personas. La gente coloca sus ojos, su esperanza, en un político y los invito a que coloquen los ojos, la esperanza y la fe solamente en Dios.
1) A la hora de unificar criterios: de pensar más en el beneficio de la ciudad y no en una sola parte del Concejo o los concejales. Ese ha sido el talón de Aquiles del Concejo de Pereira.
2) Puedo dar más a la ciudad como corporado. Si bien trabajo. Pienso que puedo dar más al municipio.
1) Queremos siempre debatir, ver el desarrollo y que cada quien vea las diferencias y qué podemos hacer. Este es un ejercicio por hacer. Ese es el pecado que todos podamos ir en el mismo sentido. El pensamiento es variable y cuando se trata de concertar, cada quien defiende en lo que cree y se ve en los programas de gobierno que hacen los alcaldes, donde cada uno le apuesta a situaciones diferentes.
2) Me falta tiempo, más, para poder ejercer la academia. Me duele no tener más tiempo para las comunidades y analizar más las diversas problemáticas que fluyen por la ciudad.

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