OPINIÓN / ¡Averígüelo Vargas!


Cambio Radical fue en la pasada contienda política presidencial y del Congreso, el “coco”. 

Pero, desde hace rato,  decidió jugar con candela en Bogotá donde sus pocos directivos juegan a hacerse elegir midiendo fuerzas sin ordenar la casa. Lo mismo sucede en la esquina de Risaralda.

El problema de umbral para subsistir, los mantiene en vilo pese a ser un colectivo joven creado en 1998, de una extraña disidencia.


Su suma de 8 senadores y 16 representantes, legitiman un  ejercicio político en las urnas. Amén de diputados y concejales esparcidos a lo largo de Colombia. En ese recorrido, Risaralda fue más de lo que muchos necios le trazaron. 

Germán Vargas Lleras, ex ministro de justicia y ahora de vivienda en este gobierno, lo hacen todo un faraón con connotaciones propias de su eximio carácter político. Es, en honor a la verdad, un ¡líder inmenso! Hombre meritorio, frentero, radical como pocos, Con él- abogado rosarista-  mejor es posible. Su llegada al Ministerio de la Vivienda, le colocó un techo muy alto a este gobierno.

CR No ha tenido cabeza como partido. Su ausencia de liderazgo es notoria en su estructuración orgánica. Juega al caudillismo de Vargas.

En Risaralda, el contador público y diputado, Alexander García Morales,  tiene bajo sus hombros, la responsabilidad de ese colectivo. Ha mantenido – bien o mal – la llama de CR, así actores principales o de medio pelo, le fustiguen  que política con hambre, riñe. No menos de 10 ex candidatos al Concejo, han salido en estampida con el primer anuncio de nómina. El empleo es un sebo y un antídoto eficaz que corrompe  precarios principios en el negocio de la política: han canjeado  su voluntad, es cierto, con un realismo dramático.

Cambio Radical, semeja más – con el perdón de tantos- un inquilinato político.

Hace rato que brújula en Pereira no tiene, pese a contar con dos jóvenes profesionales  con credencial en el Concejo, que han escurrido su vocación de poder para perpetuar partido y cubrir esa ausencia de liderazgo. Están enredados en sus espuelas. La directiva, sin presidente es una empresa sin gerente.

El doctor César Castillo, quien le colocó orden en el pasado y puso a caminar al paciente, recoge esa masa volátil y díscola. La quiere reencauzar, verla con jerarquía, como un “cariño verdadero” y no como un grupo cercado de minusválidos al que tienen que ver con lástima. Siempre ha estado ahí.

Se les olvidó en los vericuetos, en los pliegues del ascenso como partido, que estuvieron cerca de una Cámara y hoy no son más que una piñata de egos que luchan – cada quien a su manera – sin pudor alguno por la supervivencia política.

Por aquí se verán sus directivas nacionales como Carlos Fernando Galán , suplantando a Juan Manual Galán , al propio Germán  Varón, los Motoa y los Celis,  disparando con regadera para hacerse a la cauda electoral de provincia.. Vendrán otros nombres para instalar sus franquicias. Su política de garaje, sus tiendas electorales,  que no corresponde incluso a unidad de partido.

Estos partidos nuestros enseñan que la política nuestra se hace al detal. Al menudeo.

Inventario de Cambio Radical no existe. Amén de la sede de la 21.

Están a tiempo de corregir si es que nos les cae la noche encima. El doctor Castillo tiene la clave, el orden, el sentido empresarial para revivir este moribundo. De resto, es dejar que las piezas del rompecabezas sigan regadas, sueltas, en el piso. No puede ser CR, la viuda de las que todos se aprovechan.

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