Me gusta cómo la Biblia describe, en la primera lectura de hoy, lo que sucedió cuando Felipe hizo las obras del Señor: "Hubo gran alegría en esa ciudad", que también es traducido como: "La alegría en ese pueblo llego a la exaltación".
En el Salmo Responsorial, nosotros leemos: ¡"Aclama alegremente a Dios"! Espero que si escuchas esto en la Misa de hoy, el lector no lo haga sonar como en un féretro. ¡Ay, si tan solo pudiéramos sentirnos libres para comportarnos como verdadero cristianos! ¡Dios es tan maravilloso, que deberíamos estar gritando de alegría, aún en la iglesia! Incluso si pareciéramos que nos hemos enloquecido.
No es de extrañar que la cristiandad NO les guste a muchos NO creyentes. Ellos, NO nos ven disfrutar de nuestra fe. En privado, nosotros conocemos los beneficios, ¿pero lo muestran nuestras caras? ¿Nos alegramos más que lo que nos quejamos? ¿Transmitimos al mundo que Dios es más grande que nuestros problemas? ¿Comunican nuestras actitudes que vivir en LA FE es más divertido de lo que parece?
¿Qué nos detiene de demostrar abiertamente nuestro entusiasmo de ser seguidores de Cristo? ¿Tenemos miedo de que los demás nos ridiculicen? ¡Que tonto! Nosotros vamos a encuentros deportivos y gritamos como si no hubiera nada más emocionante en la tierra, y ahí no sentimos vergüenza. ¿Es un juego más digno de gritos de alegría que Dios?
En el pasaje del Evangelio de hoy, Jesús nos asegura que todos los que lo siguen recibirán la vida eterna. Eso es algo para emocionarse. Imagínate la alegría que hay en el cielo. Debe ser algo tan maravilloso que todos los santos gritan de alegría (incluyendo a tus parientes difuntos y amigos que solían ser tan callados en la iglesia)
Cuándo nosotros demostramos abiertamente la alegría de nuestra fe, ¡ nosotros evangelizamos ! No importa lo malo que estén las cosas, nosotros todavía tenemos mucho por qué estar agradecidos. Durante los sufrimientos y las tareas de trabajo pesado de la vida cotidiana, nosotros necesitamos enfocarnos en lo que es bueno y da alegría. Cuándo nosotros nos acordamos de alabar a Dios, nosotros entramos en el agradecimiento, y entonces los cargas de nuestros problemas llegan a ser menos pesadas.
Los psicólogos han comprobado que sonreír reduce el stress. Los médicos han descubierto que la risa cura. Si necesitas curación, si necesitas renovación, si necesitas ser levantado de la miseria, ten un rato o tiempo de alabanza - solo tú, Jesús y tus Ángeles guardianes- mientras cantas y alabas a Dios, con un CD o iTunes de música alegre.
Cualquier cosa que suceda en tu vida hoy, date permiso para tener una fiesta espiritual. ¡Alégrate! Dale alabanza a Dios por su bondad. ¡Incluso si tienes que ir afuera o encerrarte dentro del cuarto de baño, ¡GRITA ALEGREMENTE EN ALABANZA A DIOS! Y verás que vas a sonreír por lo menos.
Esta reflexión fue copiada con permiso de la autora, Terry Modica, y es utilizada bajo la responsabilidad de grupo católico Reflexiones para el Alma de Miami Fl. USA. Fue publicada por Ministerios de La Buena Nueva, http://gnm.org/ReflexionesDiarias/index.html.
© 2013 por Terry A. Modica



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