¿Fue la Virgen María la única persona que estuvo "llena de gracia"? ¡En Juan 6:22-29, vemos que Esteban también, estuvo lleno de gracia! Piensa en la "gracia" como la actividad en la cual Dios se hace presente en una persona humana -incluyéndote a ti - simplemente porque él así lo escogió.
Esta actividad o presencia nos da los regalos supernaturales que son requeridos en ese momento. Estar lleno de gracia significa estar totalmente abiertos a estos regalos y unidos a la presencia de Dios dentro de nosotros. Cuándo estamos en un "estado de gracia", estamos libres de pecado y separados de todo lo que no es de Dios.
Llegamos a estar "llenos de gracia" durante el Sacramento de Reconciliación. La Verdadera Presencia de Jesús está con nosotros en la forma del sacerdote, que también representa a la comunidad entera que fue herida por nuestros pecados. Jesús toma nuestros pecados, los clava a su cruz, nos absuelve del castigo que merecemos, y comienza a sanar las divisiones que han causado nuestros pecados.
La culminación de esta sanación requiere una acción de nosotros, pero en este Sacramento, la acción de Dios es una experiencia llena de gracia y que nos llena de gracia: Nos da el poder para cambiar y remediar y para evitar repetir los mismos pecados. Es una experiencia más poderosa que buscar el perdón de Dios fuera del Sacramento. Otra oportunidad de llegar a estar lleno de gracia es durante la Misa. Empieza cuando aceptamos la invitación a presidir y reconocer nuestros pecados buscando la misericordia de Cristo. Continúa por el entendimiento que obtenemos de la Palabra de Dios y de la homilía que lo explica. El " Padre Nuestro ", dicho en unión con la comunidad, promueve más la sanación. Dar uno al otro el saludo de "la Paz este con usted" o dar un abrazo nos sana del rompimiento de la vida comunitaria que hemos causado con nuestros pecados. O por lo menos es lo que debe suceder - tenemos que cooperar con gracia participando en la Misa conscientemente.
Después, cuando vemos la Presencia Verdadera de Jesús en el altar, nos abrimos a la plenitud de esta gracia al orar honestamente, "Señor, yo no soy digno de que vengas a mí, pero solo una Palabra bastara para sanarme", o (en el Nuevo Misal Romano), "Señor yo no soy digno de que entres a mi casa, pero solo una palabra tuya bastara para sanarme." Nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo, y así le pedimos humildemente a Jesús que entre en nosotros y sane lo que todavía no está lleno de gracia.
Gracias a todo lo que sucede durante la Misa, recibir la Eucaristía es recibir nuestra unión total con Dios y su regalo de la gracia. Si no puedes recibir la Eucaristía debido a circunstancias especiales, Dios conoce tu deseo. Si estás en un pecado continuo, del cual no te has arrepentido, tu oración de "Señor... una sola Palabra bastara para sanarme" ese es el momento para llenarte de gracia. Recibes la Comunión Espiritual. Pero has todo lo posible para recibir la plenitud de Cristo en la Eucaristía. Habla con un sacerdote acerca de cómo remediar tú circunstancias. La Iglesia tiene los conductos que te ayudarán a abrirte a todo lo que Dios ofrece.
Si conscientemente nos quedamos en el pecado, estamos escogiendo la división sobre la comunión. Por favor no sigas fingiendo que no estás pecando realmente. Purificar nuestras vidas es difícil, pero Dios nos da ayuda sobrenatural por medio de su maravillosa gracia.
© 2013 por Terry A. Modica * Traducido por Adriana Banda y Pablo Correo para cumplir con los derechos del autor de las Reflexiones de las Buenas Nuevas.



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