OPINIÓN / 'Ni sordo, ni loco'

El gobernador del Risaralda ni es 'sordo, ni se está haciendo el loco'.

Antes por el contrario “ve y entiende mucho”: las condiciones económicas de los departamentos es lamentable y de los municipios ni hablar.

La vara mágica es una: jugar a un departamento sano sin apostarle a otros intereses que puedan hacerlo caer al vacío en su rota estructura financiera.


Lo ha demostrado: no mira el retrovisor sino que administra lo que existe sin tirar al cesto la ética de su gobierno. 

Como tampoco  la transparencia  puede ser unas gafas de ciego en manos del politiquero de turno que se queda en la orilla de al frente: que nada quiere ver.

Risaralda es un territorio que no se acaba en sus municipios. Que las condiciones no han sido las más fáciles para maniobrar, es cierto. Que la bonanza de ríos de leche y miel,  bajo la perspectiva de las regalías, ha sido un espejismo hasta el momento, nadie lo discute. Ni los alcaldes, ni los diputados, ni los concejales. 

Las cifras para mirar con lupa y revisar  el cruce de la forma como se han invertido los recursos, están ahí en el propio balance que entregará el martes en su informe de rendición de cuentas a la comunidad en general. 

Se deduce que la inversión tuvo una ejecución del 83 por ciento en el 2012.

Este mismo aspecto del manejo de la deuda sin excesos en el gasto y de manera decente, le ha permitido manejar un departamento pobre.

Veamos: 

-“En cuanto a la deuda resulta conveniente mencionar acerca de un saldo recibido de $55.879 millones por la administración del médico Botero. Adicionalmente, es importante señalar que a diciembre 31 de 2011 el Departamento había adquirido compromisos de vigencias futuras por $49.860 millones, de forma tal que los valores aquí comprometidos se vienen descontando de la base de los ingresos corrientes. 

Sumados estos  conceptos anteriores es claro que se inició el gobierno de Risaralda unidad, incluyente y con resultados  con compromisos que
ascendían a $105.739 millones,
Es más, de acuerdo con el propio informe, el pago de la amortización a capital ha estado concentrado durante la vigencia 2012, en la cual se canceló la suma de $5.266 millones frente a $739 millones pagados en la vigencia 2011.

Para el inventario es loable reconocer que su labor como Presidente de la federación de Gobernadores en Colombia, le permitió conocer de cerca las luces y sombras del gobierno Santos y luchar sin temores por el fortalecimiento de estos territorios. 

Las regalías siempre han estado en la agenda. Ha librado duras batallas contra el recalcitrante centralismo para afianzar su implementación. No ha sido fácil y hoy el pulso sigue.

La salud ha ido más allá del esparadrapo para que exista un verdadero sistema nacional de seguridad social en salud en un país donde el paciente cada vez más se desangra. Una reforma que saque el pus amontonado en los negociantes y el comercio de esta escandalosa mercancía.

Como tampoco ha sido fácil impulsar  una reforma a fondo del marco tributario de los departamentos.

Si: vivienda, salud, deporte con una participación  y resultados históricos, el restablecimiento de 49 puntos afectados por derrumbes de  las vías pese al descarado y cruel invierno, el manejo responsable de las finanzas, el acceso a la información pública, la garantía al control social, seguridad con recursos más resultados para su fortalecimiento institucional, su papel protagónico en el paro cafetero, la participación en alianzas productivas, la  ejecución de  los recursos de Colombia Humanitaria correspondientes al sector Agua Potable y Saneamiento, el de delinear nuevo rol para el INFIDER, como un verdadero instituto de fomento, han marcado su periplo en Risaralda.

A él, el gobierno Santos le ha abierto las puertas: este – estamos seguros – es el año de consolidar procesos y levantar a Risaralda.

Ven: todo no se puede reducir a una politiquería asqueante como se la insinúan a dentelladas al oído al gobernante.

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