OPINIÓN / ...Eso pasa en Armenia, y en Pereira igual

“Llegaron los sarracenos
y nos molieron a palos,
que Dios ayuda a los malos
cuando son más que los buenos.”

CARLOS ALFREDO
CROSTHWAITE FERRO
La denuncia que presenta el periódico EL TIEMPO [1] de la situación en que se encuentra un constructor en Armenia, por la entrega como 'áreas de cesión al municipio', de superficies de usos público o de protección; es lo mismo que pasa en Pereira. Con la tolerancia de Alcaldes, Secretarios de Planeación y Curadores Urbanos. La ciudad se expande y amplía de manera exponencial los metros cuadrados construidos para viviendas y locales comerciales año tras año, pero no conocemos en parte alguna las nuevas áreas de cesión destinadas para recreación, cultura, educación y en general para goce y disfrute de los ciudadanos. Los nuevos planteles educativos se construyen en abismos, a falta de espacios cedidos. 

Me duele la actitud complaciente y tolerante de autoridades y algunos ciudadanos. Vemos con asombro como se desaparecieron miles de metros cuadrados que el municipio de Pereira adquirió a la Fundación SAN MARCOS en 1961 para la construcción de la Villa Olímpica. Hoy ya no hay espacio para la recreación y el deporte. De manera sospechosa se destinaron las áreas de uso exclusivo de recreación en la Villa Olímpica, para construir vías que permitieran desarrollar las nuevas urbanizaciones construidas alrededor, además de la construcción de EXPOFUTURO.

Y nosotros, con nuestros hijos y nietos, sin nuevas áreas para la práctica de deportes y recreación sana. Lo único que prolifera de manera extensa son espacios para ollas de vicio y prostitución.

Caso aparte y aberrante merece la desaparición de la Quebrada La Dulcera, en el Sector de Pinares de San Martín, paralela a la Avenida Juan B. Gutiérrez, entre las carreras 15 y 21. La cual fue canalizada hasta casi 100 metros abajo del sitio de acceso al Colegio de La Julita. Lugar donde hoy están apareciendo edificios y casas, no sobre la quebrada, rellenada con escombros, sino que utilizan estas nuevas áreas como zonas de retiro y cesión. Situación extremadamente grave. Cualquiera que se interese en este tema puede tomar una fotografía de restitución aérea de la ciudad de los años 80's y compararla con una actual, y se dará cuenta como desaparecieron el nacimiento de La Dulcera y un importante tramo de un afluente del CONSOTA y de la vida silvestre de la región.

Y lo más grave es que este daño a la ciudad fue conocido y tolerado por la CARDER. "Pero no todo está perdido", hoy nos avisa el Diario Del Otún que ese “prohombre” John Diego Molina, se posesiona como Subdirector Territorial de la CARDER. 

[1] http://www.eltiempo.com/colombia/eje-cafetero/el-lio-invasores-estrato-seis-en-armenia_12873722-4

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