OPINIÓN / ¿El Neotripartidismo?


-Son alternativa hoy los sectores de izquierda para las elecciones parlamentarias ¿de marzo del 2014?

-Supera la crisis de legitimidad ¿la izquierda nacional?

-¿Su peor elector sigue siendo la guerra?

-¿Cuál es el grupo a mostrar?

-¿Se olvidarán los 1 millón 300 mil votos de Petro Presidente?

-¿Se consolidará la ultraderecha?

Bueno, empecemos. La subida en un punto del umbral para los partidos de la votación nacional  (llega a 3) parece una trampa -para los nuevos movimientos- votado en el propio Congreso. En vez de fortalecer la democracia, la deja en suspenso. La restringe en vez de acrecentar la lista de directorios sólidos, conformados y con una pinta de ideología.

De acuerdo con las cuentas electorales últimas, habrá una reconfiguración de fuerzas políticas: Centro Democrático, que aspira a ser la sorpresa electoral y consolida la ultraderecha nacional. Le quita la camisa de derecha al conservatismo identificado con el orden y la disciplina (no olvidar que en las urnas  fue la segunda fuerza más votada con 2 millones 298 mil sufragios. La primera fue la U, con 2 millones 802 mil votos y la tercera, el liberalismo con un millón 763 mil).

Cuatro grupos claros – uno nuevo ya con el cascarón de Centro Democrático, que busca votos de los tres restantes partidos en discordia) que se salvarían al desastre, a la penuria electoral. Cambio Radical MIRA, Verdes, PIN, con nueva máscara, están en la lista de las angustias electorales electorales. Otros están desaparecidos hace rato por la misma dinámica del poder. Están condenados, muchos de ellos en las urnas. Ni que decir de la polarización de la propia izquierda.

Es un riesgo electoral para grupos minoritarios. Incluida la llamada izquierda, rota hoy por el “canibalismo” (así lo llama el concejal, que dice llamarse independiente, el bogotano Juan Carlos Flórez). Diría yo que una izquierda ególatra, torpe, en fuga, que no representa – perdóneseme la exageración- ni a los Indignados. Sin coherencia pero sí victima de sus errores sin corregir después de la alianza del 2005 entre el PDI y PDA (No olvidar que esta izquierda unida registró en el 2006, 708.664 votos y luego en las parlamentarias del 2010, se trepò a 824.948 sufragantes) Trece congresistas (8 senadores y 5 representantes) fueron logros de una robusta izquierda. Dudamos que hoy sepa para donde va con la ruptura de su tejido político.

Que cargó la corrupción y se resigna a escandalosos episodios de gobierno, ahora, con Petro. Que, está bajo sospecha. Que se dejó quitar el discurso de oposición, serio y reflexivo, para internarse en el  relajo de sus acciones viscerales. Una izquierda en fuga. Diáspora. Que no asimila los errores del ayer y que la izquierda urbana desoye con el más delicado trino uribista. Cargado de disidencias y diferencias sin resolver de manera madura y política. Si algo le hace falta a este país, es una izquierda en las urnas que represente y sea alternativa. No más de lo mismo, sumergida en las complejidades de líderes hechos para anidar en los mismos males del viejo cascarón político nacional que emerge hoy – rabioso- con colmillos.

No en vano: ya no es extraño rótulos diversos de su anatomía política. Partido Comunista, Progresismo (corriente democrática) petrosismo, MOIR, Marcha Patriótica, Unión Patriótica al que “resucitan” ahora (después del exterminio brutal al que fue sometido) Presentes por el Socialismo, PDA, PDI.

La misma que ha vivido al lastre de la guerrilla, de la guerra. De una izquierda que pinta,  también,  desacreditada, confusa  y que incluso  como POLO, decidió dejar tendido – al expulsarlos- a congresistas del Partido Comunista (fue apenas en el 2012, no olvidar y que hoy solo los dejó con 4 senadores).

¿Quien podrá salvar la izquierda? ¿El discurso social ha muerto? Los contrapesos no pueden ser el flujo escaso de partidos de garaje o sin ideología. De credenciales que ruedan por el Congreso, de partido en partido.

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