OPINIÓN / Habrá SOTO para rato

A este hombre, modelo 54, no le asusta el triunfo, Al contrario, lo busca con disciplina  y trabajo. Si algo lo caracteriza es que es un luchador nato blindado con arcilla brotada de la tierra.

En cualquier parte se le encuentra, saludando en el barrio pobre o en el más encopetado. Le da igual trato al que está en la calle, en el barrio, la vereda y el corregimiento.

Es fácil encontrarlo de vuelta en el municipio lejano, cuando otros apenas van, si es que está en sus agendas.


Es un artesano de la política al que muchos querrán  derrotar en las urnas, como un trofeo. Es el punto de referencia: 57.529 votos (de los cuales 40.178 en Risaralda) le dieron la credencial.

Como se la han conferido sin angustias al Concejo de la capital, a la Asamblea y como Representante.

Lo curioso es que hoy,  en todos los pronósticos: lo colocan reeligiéndose.

En Risaralda, el censo electoral habilitado es de 667 mil votos  y en esa elección última, el sufragio fue consignado por 311.681 personas.

No niega ser amigo de Uribe. Esos que hoy mismo lo quieren graduar en orillas diversas cuando ayer fue su aliado. El querido senador Soto del que hablan en espesos corrillos y en los pasillos vergonzantes de la pasarela o la cosmética  política.

Como tampoco, le podrán censurar   que fue pilar en la elección del hoy Presidente Santos. Su matrícula lo acercó al poder.

De el, podrán decir mucho: pero se colocan de acuerdo con que  les lleva  ventaja en el ejercicio pragmático de la política. Eso los silencia y les produce urticaria enfermiza. Lo señalan con descalificaciones que bien podrían consignarse en un folleto de la picaresca política criolla.

Con él han sido tacaños en el elogio gallardo. En el ajedrez del poder hecho sin cálculos sino con audacia y decisión. Sin dudas o atajos. Ha escapado a muchas emboscadas.

Hablo de Carlos Enrique Soto Jaramillo. Sí. El  mismo “sepulturero” de Marinilla que los ha enterrado a todos con su arrojo y valor. Que lo hizo jefe y lo catapultó como líder natural de esta porción política: vía voto como su letal arma,

Por eso, quienes piensan que está servido en bandeja de plata para quienes la política la hacen con el freno visceral de sus pasiones insanas, no queda otra que señalar que habrá Soto para rato.

No sin antes señalar que  Risaralda está convertida en tierra de nadie en el radar político y que la atarraya está extendida en la milagrosa pesca de intereses egoístas y cerrados. Unitarios. O, lo que es peor –salvo contados ejemplos – cargada de concesiones políticas.

No podrán desconocer que este líder hecho con temple y sacrificio, tiene trabajo medido entre las piedras y el poder popular que encarna, hoy por hoy, en cuanto vericueto tiene Risaralda.

Con él, Didier Burgos (25.488 votos) busca reelegirse como Representante.

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