| URIEL ESCOBAR Psiquiatra |
Martha se niega a hospitalizarse en la unidad de psiquiatría, porque le dice al personal, que ella no le va a dar “papaya” a Francisco, su esposo, para que haga de las suyas como le sucedió en el pasado.
Al indagarle sobre este aspecto comenta lo siguiente: “Lo que sucede es que en los últimos años, me he hospitalizado en varias oportunidades por las depresiones tan severas que me dan, pero, hace 8 días me enteré que él se consiguió a una amiga. Cuando le hice el reclamo me confesó que efectivamente se estaban comunicando desde hacía 4 meses, que lo hacía porque se sentía muy solo y que era una forma de distraerse”.
Los seres humanos somos imperfectos. Si colocas a alguien en un pedestal como hizo Martha con su esposo, tarde o temprano tendrás una gran desilusión. Es frecuente escuchar a personas con expresiones del siguiente tenor: “Estoy esperando a mi príncipe azul o a la mujer perfecta”. Si en algún momento has pensado de esta manera no lo vas a encontrar y si te enamoras de alguien con esa expectativa, te puede suceder una historia similar a la que acabas de leer.
Recuerda, tú tienes un poder, ejércelo, no se lo entregues a nadie, no construyas tu felicidad esperando siempre la complacencia o idealización del otro (pareja, hijos, padres, hermanos, maestros, personas importantes en tu vida). La felicidad es un estado interior y no depende del exterior, reconoce tus dificultades, tus defectos, acéptalos y podrás vivir en armonía contigo y con el otro.
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