Estos son los mitos más comunes sobre la obesidad

“Tener panza no es peligroso”; “Un chicharroncito a la semana no hace daño”; “De algo se tiene que morir uno”. Expresiones como las anteriores hacen parte de las creencias y mitos usados para restarle importancia y enmascarar un problema de salud que afecta a la mitad de los risaraldenses.


Se trata del Sobrepeso y la Obesidad, que según la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional, pone en riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y metabólicas a una de cada dos personas en el departamento.

La cifra se conoce en el marco del Día Nacional Contra el Sobrepeso y la Obesidad que se celebra este 24 de septiembre. Con el objetivo de orientar a la comunidad sobre la verdad de estas creencias, la Secretaría de Salud Departamental  relaciona varios de los mitos más frecuentes:

·        “La panza no es peligrosa”

Los hombres tienden a decir que tener panza a partir de cierta edad es normal. Eso es falso. La grasa ubicada en esta zona del cuerpo ha sido asociada con la Diabetes Mellitus, la Hipertensión, problemas cardiovasculares y con la disminución de la funcionalidad de órganos como el Páncreas y el Hígado.

Si un hombre tiene más de 94 centímetros y una mujer más de 90 de circunferencia abdominal, deben tener cuidado. En estos momentos, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin 2010), el 62 por ciento de las mujeres y el 39,8 por ciento de los hombres tienen obesidad abdominal

·        “La cirugía bariátrica es la solución definitiva para bajar de peso”

Esta cirugía forma parte de las opciones del tratamiento de la obesidad, pero dista mucho de ser la solución. Tiene indicaciones precisas para pacientes con obesidad mórbida y es la última opción que se debe usar, cuando los fármacos y un cambio de dieta y estilo de vida no han funcionado.

·        'Estoy pasado de kilos, pero una semana a pan y agua los desaparezco'

Un paciente obeso o con sobrepeso debe perder kilos comiendo de manera adecuada, no sometiéndose a dietas restrictivas, peligrosas para la salud. Si le tomó tiempo subir, le va tomar tiempo bajar. Esa es la realidad. Hay que cambiar el estilo de vida. La obesidad es una enfermedad crónica que es controlable, pero hay riesgos de producir piedras en la vesícula o trastornos cardíacos, por tratar de bajar rápido de peso..

·        “Ahora venden pastillas milagrosas para bajar de peso”

No existe ningún mecanismo que sin cambios en el estilo de vida resulte útil para perder peso. Una persona puede tomar una pastilla, pero si como mucho no va a servir para nada. Las pastillas para controlar la obesidad bloquean el apetito y pueden tener otros efectos secundarios, la mayoría negativos, en el organismo.

·        “Los gorditos son buena gente y felices”

El 60 por ciento de las personas obesas sufren depresión. El comportamiento social positivo en ocasiones se trata de una máscara que se ponen estas personas para contrarrestar la discriminación a las que muchas son sometidas. Se muestran con un aspecto condescendiente y sociable, pero detrás de eso puede haber depresión y ansiedad.

·        “Todos los gordos están enfermos”

Es otra falsa creencia en torno a la obesidad. Hay distintos grados de gordura que se miden según la cantidad de grasa que se tenga en el cuerpo. Cuanto mayor sea, mayor es el riesgo. Una persona que pesa 150 kilos, pero son de músculo, puede no tener complicaciones metabólicas, mientras que otra puede tener bajo peso pero está llena de grasa en la zona intraabdominal que es de las más dañinas.

Enfermedades asociadas

La Obesidad es el principal factor de riesgo para desarrollar Diabetes Mellitus, porque va acompañada de un proceso inflamatorio que impide que el receptor de la insulina trabaje adecuadamente.

También ha sido asociada con la hipertensión arterial. El exceso de grasa produce colesterol que puede causar un infarto, elevación de la presión arterial, coagulación dentro de los vasos o procesos embólicos.

Recomendaciones para controlar la obesidad

·        Actividad física en todos los entornos (escolar, laboral, comunitario, recreativo).

·        Consumir agua potable.

·        Disminuir el consumo de azúcar y grasa en bebidas.

 ·        Aumentar el consumo de verduras y frutas, legumbres, granos enteros y fibra en la dieta.

·        Mejorar la capacidad de toma de decisión sobre una dieta saludable a través un etiquetado simple y del fomento al alfabetismo en nutrición y salud.

·        Promover y proteger la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad, y favorecer una alimentación complementaria adecuada a partir de los 6 meses de edad.

·        Reducir la cantidad de azúcar adicionada en los alimentos.

·        Disminuir el consumo de grasas saturadas y eliminar el consumo y producción de Grasas Trans de origen industrial.

·        Disminuir los tamaños de porción en restaurantes y expendios de alimentos preparados y en alimentos industrializados.

·        Limitar la cantidad de sodio adicionada a los alimentos y reducir su consumo.

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