Henry Kissinger en 1973 recibía el premio nobel de la paz y al mismo tiempo instigaba el golpe de estado de Pinochet en Chile.
Quizá la mezcla de alemán con sangre judía es la explicación para una mentalidad tan fría y calculadora.
Es el botón de la muestra de lo que uno de los lados del eje del mal es capaz de hacer.
La situación cambió radicalmente en las primeras horas del 21 de agosto, cuando más de 1.000 sirios - incluyendo cientos de niños - fueron asesinados por armas químicas lanzadas por el gobierno de Assad.
Si no actuamos, el régimen de Assad no ve ninguna razón para dejar de usar armas químicas.
Con el tiempo, nuestras tropas podrían enfrentarse a la perspectiva de la guerra química en el campo de batalla.
Así que después de una cuidadosa deliberación, decidí que es en interés de la seguridad nacional de los Estados Unidos responder a la utilización por el régimen de Assad de las armas químicas a través de una acción militar….
Gracias,
Presidente Barack Obama
Nótese que la motivación no son los 100.000 muertos, pues de esto ya van dos años, la motivación es la Seguridad Nacional, los demás importan un bledo.
El otro miembro, del selecto club de los malignos, quizá el más satánico de todos, George Bush, acabó de un tajo con ciudades y civilizaciones enteras cuando uno de sus compinches, Osama Bin Laden se salió del libreto e hirió en lo más profundo el orgullo del imperio.
El eje del mal no está sólo en Irán, Siria, Líbano, Palestina, o Libia; Occidente también forma parte de éste.
Recordar efemérides como el derrumbamiento de las torres gemelas, o del pentágono o el golpe de estado en Chile tiene que pasar de hacerse discursos acusatorios para reflexionar.
Los ciudadanos norteamericanos no se ha puesto a reflexionar en estos doce años- desde que los símbolos de su poder político, económico y militar fueron afectados un 11 de septiembre- sobre el porqué generan tanto odio en algunos pueblos del mundo; será porque mantienen demasiado ocupados consumiendo, y tratando de conseguir su primer millón, como para caer en cuenta que los demás tienen derecho a pensar como quieran, a tomar sus propias decisiones, a no caer en el sofisma que los Estados Unidos y sus gobiernos son los policías salvadores del mundo.
No celebran con minutos de silencio los miles y miles de muertos provocados por sus acciones directas o indirectas por fuera de su país, todo por mantener el ORDEN MUNDIAL, del cual son amos y señores, Chile es un buen ejemplo.

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