OPINIÓN / Los APC un compromiso del gobierno con los cafeteros

Hace ya algún tiempo que no dedicaba una de mis cartas a hablar acerca de los Acuerdos por la Prosperidad Cafetera (APC), marco de mediano plazo que establece las prioridades de la política cafetera para el logro de la sostenibilidad de la actividad cafetera en el país.

Como algunos de ustedes recordarán este instrumento de política fue suscrito entre el gremio cafetero y el gobierno nacional a escasos 10 días de la posesión del Presidente Juan Manuel Santos. Debido a sus resultados y al reconocimiento que le otorga el Jefe de Estado al hecho de que “si al café le va bien, a Colombia le va bien”, el APC ha sido ampliado en tres oportunidades: En 2012 en Pitalito y Popayán y a comienzos de año en Chinchiná.

El Acuerdo reconoce el carácter de capital social estratégico de la caficultura, otorgando especial valor al tejido social que se ha construido alrededor del café en las zonas rurales de Colombia, debido a que se trata de una red de relaciones conformada por 561 mil productores cuyas familias dan cuenta del 25% de la población asentada en zona rural. Así las cosas, a instancias del APC, el gobierno nacional reafirma que el entramado de relaciones de la caficultura no solo es generador de desarrollo social y económico, sino que además, según lo indican diversos estudios económicos, es un mecanismo efectivo para mantener las condiciones de seguridad y ocupación pacífica del territorio.

A la luz de estos argumentos resultan paradójicas las declaraciones dadas en Barranquilla por el Ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde, esta semana en el marco de un foro por la productividad del sector agropecuario, en las que le solicitó a la Federación de Cafeteros “abstenerse de estimular las nuevas siembras de café, salvo los cafés especiales, porque la actividad está llevando a la ruina a muchos agricultores”.

Asimismo, en entrevista concedida a comienzos de este mes a un importante medio de comunicación, a la periodista Claudia Palacios el Ministro Lizarralde declaró que “me gustan poquito los subsidios. Deben estar dirigidos en función de la producción, no de la no producción. Mas adelante manifestó “partamos de la base de que lo acordado se debe cumplir. Ahí no hay discusión. Pero en adelante hay unas reglas de juego nuevas, y ahí los subsidios deben orientarse hacia procesos que generen valor”.

La entrevista con Claudia Palacios, continuó así:

C.P.: O sea que, por ejemplo, no habrá ampliación de los subsidios que reciben los cafeteros y que terminan en diciembre…

R.D.L.: Un subsidio o un regalo –a veces son subsidios y a veces son regalos– que no están cambiando la condición de un cultivo se tiene que acabar.

C.P.: Dígamelo clarísimo: no va a haber ampliación de los subsidios para los cafeteros…

R.D.L.: Yo no estoy hablando de los cafeteros. Ellos tienen que reordenarse. Yo estoy diciendo que no soy amigo de entregar subsidios a quien no genere valor

C.P: A los cafeteros les están entregando subsidios. ¿Ellos están generando valor?

R.D.L.: En este momento no. Tienen que hacer un esfuerzo por generar valor. Eso lo pueden hacer mejorando sus cultivos, haciéndolos mas productivos o cambiándose a otro tipo de cultivos. De hecho, lo están haciendo: uno ve en el paisaje del Quindío mucho plátano, muchos frutales.

C.P.: ¿Está preparado para el paro cafetero que se le viene encima?

R.D.L.: Estoy preparado para defender una política.

Oímos con atención y sumo respeto, tal como ha sido desde siempre nuestro talante, las opiniones del recién posesionado ministro, pero no dejan de producir cierto desconcierto, por no decir cierta desazón, ya que el más alto representante de la cartera agrícola del país desconoce de tajo los aportes de la caficultura a Colombia a la paz y al bienestar de las zonas cafeteras, todos aportes generadores de inmeso valor compartido.

Deja de lado el ministro lo que se ha hecho en los últimos años, cumpliendo firmes estrategias trazadas que están generando positivos resultados. Invitar a la Federación a que “se sacuda, a que mire su sector en una perspectiva de presente y de futuro" es también ignorar que la Federación de Cafeteros ha venido trabajando en ese aspecto sin pausa, en diversos frentes que el propio ministro debe por su cargo conocer, los cuales han transformado el parque cafetero nacional de una manera radical como nunca antes había sucedido en nuestra historia reciente.

Es precisamente esa transformación la que generó un crecimiento del 32,4% de la cosecha cafetera, clave para que la producción del sector agropecuario exhibiera un aumento del 7,6%, cifra récord no registrada en los últimos 11 años. Estos resultados fueron ampliamente divulgados por el Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, ante los medios de comunicación, que registraron en los titulares que el crecimiento trimestral de 4,2% del PIB nacional había sido fuertemente jalonado por la “locomotora cafetera”.

Valga la pena resaltar que las anteriores cifras son el resultado concreto de la transformación productiva que se ha gestado en el parque cafetero nacional, circunstancia a la que me he referido ampliamente en mis cartas semanales, y la cual habría imposible de llevar a cabo de no haber contado con el respaldo irrestricto del gobierno nacional a dos programas de especial importancia para el sector: i) La renovación de cafetales emprendida por los cafeteros de la mano de la Federación; ii) La entrega del PIC, como mecanismo temporal de defensa del ingreso cafetero ante una coyuntura adversa de precios, y punto intermedio para la consolidación de la sostenibilidad de la actividad.

Por otra parte, consideramos como otra desafortunada ligereza del alto funcionario expresar que no se pueden financiar indefinidamente los apoyos que el gobierno y el Congreso de la República han otorgado durante este año y cuya extensión con gran sentido de anticipación y justicia surte su trámite para el 2014. Sin estos recursos habría sido imposible que miles de caficultores obtuvieran un precio menos precario por su cosecha, ya que las circunstancias del bajo precio del café en el ámbito internacional sumado a la revaluación del peso hacían necesaria una inyección importante de recursos para sustentarlo, en cuya ausencia la mayoría de nuestros campesinos se habrían visto abocados a padecer una situación que bordearía la miseria.

Por tanto, quisiera de manera respetuosa llamar la atención del ministro para que en su condición de miembro del gobierno nacional, se comprometa con los objetivos planteados por el Acuerdo de la Prosperidad Cafetera y respalde al Presidente Santos en su apreciación de que tanto el crecimiento del sector cafetero, como la manera equitativa en la que este mismo se distribuye, resulta vital para el mantenimiento de las condiciones de seguridad que tanto demandan las zonas rurales del país.

Reitero, entonces, que tenemos la mano abierta y que el trabajo en llave es el que hace posible lograr que las políticas agrarias logren sus cometidos.

Que tengan una buena semana.

Cordialmente,

LUIS GENARO MUÑOZ ORTEGA
        Gerente General

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