OPINIÓN / ¿Acólitos o marionetas?

Este es un  titular prestado para demostrar el otro país sumergido en la polarización. El país contestatario que se sumerge cada 72 horas y plantea una discusión  sin fondo alguno.

El que descalifica y amplía la visión de video democracia  construida  por la propia ausencia de partidos. Sin principios e ideologías. Masa, montoneras recogidas cada 4 años y domesticadas para concurrir a las urnas. 

No privilegiamos la responsabilidad política. Votamos pero después no exigimos cuando es allí donde empieza el verdadero significado de concurrir a las urnas para que nos respondan por programas, por tesis. Por la forma de gerenciar y conducir la administración.

Es decirle, con ese titular, que quienes voten por el ex ministro  Óscar Iván Zuluaga: no gobernará con sus ideas sino con la intolerancia del señor ex presidente Álvaro Uribe. En cuerpo ajeno. Nada más lejano de la verdad y la realidad.

 ¿Acaso, quienes hoy censuran, no han repetido esa historia ya no en el país sonoro del transistor sino del internet, de los móviles?

Lo  mismo se dijo del hoy Presidente Santos y la realidad demostró que está en orillas lejanas. Reciprocidades de poder a veces no existen, aunque se dan es cierto.

El eco de la convención de un partido creado alrededor de Uribe, es la respuesta a la crisis, a la fractura institucional de los propios partidos. Aquí existen movimientos, empresas electorales, parcela y sedes gitanas de directorios. Muy pocos persisten en darle contenido, sustancia a las tesis que pregonan. Validan el esfuerzo político con mermelada. Otros – como el POLO – se ven congestionados por la conducta, el comportamiento poco ético de eximios representantes. Nadie duda hoy, por ejemplo, de la crisis de la izquierda nacional y los matices electorales que la rondan no para hacer política sino acuerdos, componendas. No por eso, a los pequeños partidos, les preocupa más el umbral que su fondo político. 

Partidos chapulines: no contaban con su astucia.
Por ejemplo: nadie duda hoy que el partido conservador se presentará con candidato propio y no alquilado hasta la primera vuelta presidencial y que terminará plegado a UCD (Uribe Centro Democrático) Acaso, varios dirigentes conservadores , se promocionan como precandidatos presidenciales cuando lo que en sí les interesa es posicionarse para llegar al partidor de la naciente UCD? Esa también es una actitud política ¿O, acaso no es política el amarre electoral de la famosa unidad Nacional? ¿Acaso no es la plataforma electoral para reelegirse el Presidente Santos? ¿Acaso, no es política el esquema de Buen Gobierno que recorre con Germán Vargas, el país atado?    

Por eso no es extraño que se repitan en cuadrar el desbalance de verdaderas reformas políticas para reinventar –sin excusas- liderazgos desbaratados.

Nada más rancio y obsoleto que la institucionalidad política colombiana donde se apertrechan en la rutina de introducir cambios para salvar el pellejo. El de ellos y no de hacer más atractiva la política. Por eso, tanto limbo político y tanta circular de los directorios para corregir desafueros partidistas. Mientras , con el ancla al mar, lo sustancial: los “muertos” que votan gozan de cabal salud y las denuncias de fraude quedan para el recuerdo.

Vienen Uribe –Oscar Iván, decantados. Con los candidatos al senado, Juan Hurtado y a la Cámara, Alejandro Ángel. Con un Álvaro Ramírez con sus escudos brillantes. Esta será la semana de la UCD en Risaralda. La que se reúne de manera estelar en Belén, La Virginia y Santa Rosa y la que aguarda turno de primera mano  en Expofuturo.

Sencillo: ¿cuántos votos se empacarán en Risaralda? Sabemos que eso no dejar dormir a muchos. De manera especial quienes no han hecho la tarea.

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