OPINIÓN / El papelón de la Asamblea

Nada más deprimente y lánguido que el cierre - espectáculo de las sesiones de la Asamblea del Risaralda, a la hora de levantar la mano para el inventario.

Nos acostumbramos a que lo que mal inicia, peor termina,

Una sesión con los cables pelados en donde mezclaron la dignidad de la posesión de la entrante mesa directiva a una larga distinción de deportistas como si fuese la elección anual del mejor de ellos. Parecía – sin lugar a equívocos y sin cerrar los ojos - la entrega masiva anual de preseas que hace la prensa deportiva  especializada.  

Pequeña quedó la ceremonia que concluyó con el escenario vacío al cierre del demorado acto. Fue una olímpica ceremonia donde sobró folclor y circo.  Donde no se sabía a ciencia cierta si era un festival gastronómico  al que le sobró natilla y un pedazo de harina redondo. Hasta el mando policial tuvo que soportar con valor, el heroico cierre de esta Asamblea de lentejuelas que improvisó hasta el día último en medio del sainete.

No faltó tampoco el salto triple mortal de la comisión de presupuesto que ratificó sus mayorías e hizo entrar en coma mayor al desvencijado partido liberal que no ve una.

Peor no pudo haber sido. Fue costumbre. Lugares comunes convertidos en ordenanzas y  rotulados como  logros obtenidos sin merecimiento alguno.
Salvo contadas voces que le dieron brillo, la Asamblea del Risaralda no dejó de ser un simulacro de buenas intenciones. Reinaron los falsos positivos. Bancadas no existieron sino juego de intereses personales. Crisis de institucionalidad partidista.


Nadie supo a ciencia cierta quien mandaba cuando desde el pupitre liberal, se izaba el señuelo de disparates confusos para intercambiar saludos o aprobar condecoraciones.

Hubo concurso al detal y al mayor. La Asamblea no se vio en Risaralda y la descentralización por la que tantas proclamas delirantes se hacen, se quedaron  en la capital apeñuscadas entre el clamor de alcaldes y comunidades. Arrumadas como quien no quiere escuchar la mal llamada provincia.

Fue la Asamblea del mosaico perpetuo en donde el ego no cedió a la tentación de lucirse con exceso de condecoraciones.

John Jairo Arias y José María Rosero (por la U), le dieron brillo a  esta opaca Asamblea. Hugo Armando Arango y Juan Carlos Rivera, colocaron banderillas a insulsas jornadas.

Lúcidos estuvieron John Jairo Arias y Hugo Armando, a la hora de elogio, del trabajo consistente.

Resplandeció y se consolida Julio César Londoño, al que espero sea más presidente que candidato en el 2014.

El partido liberal no supo encontrar nunca una dirección creciente, una ruta seria que lo hiciera propositivo y no un desperdicio continuo. Sin ser mucho, salva la papeleta por la construcción de nuevos escenarios, el abogado Alonso Molina.  Herman Calvo terminó convertido en candidato de todo. El MIRA no fraguó como en jornadas anteriores.

Poco se sintió un control político serio y contundente.

Bueno es señalar de manera lamentable que no de manera propia pasará a la historia esta Asamblea  cuya directiva, fue un bochornoso saludo a la bandera, la que pareciese está a media asta.

El déficit  político también es de liderazgo. El que no se hace sino existen propuestas serias y de fondo, para repensar la región.

De resto, no puede seguir haciendo esta Asamblea  un terrible papelón el que no tiene libreto sino partitura de comedia.

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