Un año político electoral en el que nos encontraremos con escenarios múltiples. Con diversas pistas electorales y hechos políticos en construcción en instantes que los partidos cada vez le huyen a su institucionalidad. Son desideologizados. En el que cada vez cabe más el acomodo y el trueque. Son rompecabezas y las reformas políticas se hacen para la coyuntura actual.
-Estrenaremos un umbral que acabará con muchos movimientos y succionará con partidos que se debaten en crisis y duras “guerras internas”. Otros que buscan florecer en una primavera que no aparece.
-Por ver que tanto partidos como el POLO, agobiados por la crisis institucional; el conservatismo que no sabe para donde dirigirse sabe orientar el barco en las aguas de la turbulencia.
-El escenario presidencial que aparece con la carga de sumar con base en resultados electorales del Congreso.
-De una casta política duramente cuestionada y que puja desde el Congreso por reinventarse.
-La política con un “peaje” como es la paz, encendido para ver como el país pendular se mueve en medio de las negociaciones. Necesitamos un Congreso para el postconflicto. Dudo que el acuerdo político se de antes de las elecciones presidenciales. Necsitamos una polìtica buena para el camino de la Paz.
-Por cerrar temas que no han encontrado eco y que crean incertidumbre: el negocio de la salud cuyos intereses no lo dejan avanzar en el Congreso, los ladrones de cuello blanco instalados en INTERBOLSA y que apenas inician el desfile para los centros carcelarios; el tema pensional convertido en una burbuja, los poderes extremos , la justicia recargada de acento político, los fanatismos y los crecientes oligopolios que visten la contratación nacional y la disfrazan de poderes que eligen y controlan. El microtràfico y la inseguridad en las ciudades como temas tabúes que nos explotan como granadas asesinas.
-En lo local: el poder territorial licuado. Ascensos y descensos, miradas que premian y voto castigo. La hora de ser justos y hacer valer el voto.
En la Cámara, la U por hacerse a dos escaños. El conservatismo por no dejar perder espacios, el Centro Democrático por crecer, el liberalismo por no dejarse enterrar en medio de sus desaciertos. Otros grupos como Cambio Radical por ratificar si pelecharon o pudieron más sus conflictos. El POLO y los verdes si la ola los aplastó.
En fin, 2014, recargado de política electoral. La prefiero ante que el ruido de las balas en la montaña y la violencia que hemos vivido.

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