EL DEDO EN LA LLAGA / La Noñomanía

Los votos en blanco y los nulos (más de dos millones) sumados a una abstención creciente, hicieron estragos en el pasado proceso electoral. Eso en la superficie. 

Pero nadie quiere consignar el reto de desafiar la feria del billete y  la presencia de otro tipo de “barones electorales”, para decirlo fácil: emergentes de una política desprestigiada. 

En muchos casos, que hicieron fortunas electorales debido a la contratación enfermiza, arropada en la salud, en la infraestructura, en nóminas que no capacitan, en la maquinaria o aplanadora sustanciadora de “pago de favores” de doble vía e incluso  para reinvertir en las propias campañas en marcha.

Un cacicazgo detentador de escandalosos guarismos en las urnas. El viejo- nuevo clientelismo que se resiste a reestructurarse. Que es incapaz de hacer una reforma política seria.

Pese a todo, caso Risaralda, se sintió el cansancio de la maquinaria y una pérdida de liderazgo brutal,  como la gran  triunfadora de lejos. Perder es ganar un poco, dirá el filósofo chesperito haciendo eco al abultado engorde de la marulla en el clima político actual.

Nadie se atreve a pronosticar sobre los alcances de nuevos acuerdos, para colocarlo en blanco. Quedó tan herida la política que  en medio de su crisis, los efectos  hacen que lo que se llaman partidos, se miren de reojo para no asustar la clientela. 

Una cosa es la política con el senador Carlos Enrique Soto – de quien estamos seguros saldrá avante  y con más votos de los que la gente considera-  y otra sin su liderazgo. Partidos organizados, excepción de la U, no existen en Risaralda. 
Factores de exterminio de prestigios usados, quedaron como los “ñoños” de la política en Risaralda. 

A ello, se le debe sumar el auge de un cacicazgo costoso aupados con  los torrentes de dineros que sudaron en muchas manos. Hubo compra de votos con diversos valores. Parecía una bolsa o un mercado de valores que cada segundo subastaba el voto. Votos por inversión en bienes y servicios. En “rama”, al detal.

Sumados a la componenda de muchos matices que no se carga: la ñoñomanía, que insisto, creció gorda, abultada, con bigote, desgarbada. Es el rostro amorfo, contaminado, descarado, de máquinas electoreras. ¿Es corrupción o votos de opinión en muchos casos? ¿Es populismo o asistencialismo.

Partidos organizados, excepción de la U, no existen en Risaralda. 

Factores de exterminio de prestigios usados, quedaron como los “ñoños” de la política en Risaralda. 

 A ello, se le debe sumar el auge de un cacicazgo costoso aupados con  los torrentes de dineros que sudaron en muchas manos. Hubo compra de votos con diversos valores. Parecía una bolsa o un mercado de valores que cada segundo subastaba el voto. Votos por inversión en bienes y servicios. En “rama”, al detal.

Sumados a la componenda de muchos matices que no se carga: la ñoñomanía, que insisto, creció gorda, abultada, con bigote, desgarbada. Es el rostro amorfo, contaminado, descarado, de máquinas electoreras. ¿Es corrupción o votos de opinión en muchos casos? ¿Es populismo o asistencialismo inducido que enrarece, envilece, al sufragante?

Son verdaderas empresas electorales que no se controlan unas a otras.  El relevo de la argucia que perdió la capacidad de ser depositaria de ideas. La artimaña en un proceso de degradación gigante que mutó de manera fácil, que circuló por Colombia como un abanico abierto que sopla la democracia o la gobernabilidad que solo gana elecciones.

Estamos retardados en controles sobre la corrupción electoral. Hacerla efectiva para  no naufragar en el intento que aquí no pasa nada. 

Es la continuidad de otra página electoral que coloca dudas sobre que poco se sanciona y mucho se denuncia.

El sistema electoral crece en vicios. En la transacción. A ello se suma la pobreza barrigona, la falta de educación, un sistema político descuartizado, que no lee la coyuntura, construido sobre la base de partidos débiles y con líderes- muchos de ellos- cuestionados.

Espero que esta ñoñomanía”  no sea la puerta de entrada para que se filtren aires nauseabundos en la contienda electoral a las alcaldías, gobernación y cuerpos colegiados. ¿Hay ñoños en Risaralda? 

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