La política en Risaralda està en un punto de reposo grave.
Por donde se mueva tiene sus fragilidades. Es vulnerable, cargada de odios y lo que es peor, preserva un alto desgaste.
Las alianzas o acuerdos por venir no van a ser sencillos. Otros querrán pegarse para limpiar sin excusas válidas, los malos momentos de ejercer con decencia y responsabilidad, la política.
El partido de la U no querrá dejarse encerrar por el cabildeo de último momento para desvirtuar lo ganado en las urnas. Existe un voto suelto en la ciudad “mamado” de los directorios actuales.
El que quiera ganar necesita dos aliados como mínimo y no les basta la sumatoria de diputados o concejales. Deben tener candidatos de prestigio.
Los gremios – muchos de ellos a quienes la política les resbala - querrán tomar partido. Igual, ciertos sectores empinados de la ciudad que creen que son “desplazados” de la política, léase el poder.
Para ellos, que cruzan información y están montados en todos los poderes posibles, la ciudad requiere un cambio radical.
Consideran que merecen un gerente, un super administrador, una persona sensible a las condiciones sociales, gabinetes representativos y dignos. Que no vea una ciudad para el mercado especulador y sostenible para los mal llamados urbanistas que ven en el territorio una registradora. Muchos menos de amiguetes, ellos que son tan dados a revolcar para repartir a los mismos.
La política hoy es “express”. Superficial y sin estructuras de mando después de los contenidos políticos últimos. Me podrán decir hoy a quien ¿pertenece el feudo del gobernador Botero? Con quien hará alianzas el senador Soto ¿para el aguante de su reinado?
Existe una cuidad que flota, que hierve en medio de la filigrana política. Espesa y confusa a la vez. Sin un rumbo claro. El partido de los despistados que van y vienen de manera pendular.
En ese encuadre, mientras se buscan candidatos con y sin oropeles, el ex senador y ex embajador Juan Guillermo Ángel està ahí. Presto a salirle al desafío de montarse en la alcaldía de Pereira como un candidato posible y serio con rótulo de cívico. Sin milimetría política sino arropado por grupos políticos al que no les paga con ataduras de nómina. Por el bien de la ciudad.
Este ingeniero pereirano de extirpe, ha dado batallas y no se le podrá endilgar que es ajeno al desarrollo social, urbano, político de la urbe.
Ha sido conductor con carácter de los destinos de la capital. Dicen lo que piensa en alta voz y esa es una ventaja en una sociedad difusa. Serio gobernando, mandón por excelencia. Liberal de corazón, ha militado en las entrañas del uribismo y el santismo. Hoy está en los aposentos del periodismo este ex embajador que sabe lo que es gestionar, hacer empresa, servir a la academia. Hombre de conceptos claros, de ideas contundentes.
La marca Ángel Mejìa es sinómino de desarrollo, de vínculos con el éxito y de conocimiento profundo de la ciudad y su gente. Como político y administrador no nos ha hecho quedar mal. Está probado. Ya fue alcalde de Pereira con notas altas (1982 -1985 ) Su nombre toca la puerta….
¿Será que la política tiene y puede con estos contrastes mientras afuera, ilustres nombres jóvenes esperan su turno?

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