Un médico estadounidense fue encontrado culpable, luego que se le descubriera que grabó en su consultorio del Hospital Johns Hopkins con una cámara oculta a 8500 pacientes.
Nikita Levy, fue despedido en el año 2013 luego de que un trabajador lo denunciara por sospechar que el susodicho tenía una cámara oculta en una de las lapiceras. El escándalo generó mucha polémica y causó demandas contra el centro médico Johns Hopkins.
Días después de haber sido despedido, Levy se quitó la vida colocándose una bolsa de plástico en la cabeza y nunca pudo ser acusado formalmente del hecho. En su poder fueron encontrados alrededor de 1.200 videos y 140 imágenes almacenadas en su ordenador hogareño.
Jyllene Edwards Wilson, una de las víctimas de Levy, quien presentó una demanda contra el hospital, declaró consternada: “Ahora no confío en nadie, nunca más”.
Levy tenía 54 años cuando decidió quitarse la vida, minutos antes de cometer dicho acto escribió una carta a su esposa pidiéndole disculpas.

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