Llegada de Uribe al Congreso eclipsará la agenda legislativa

El próximo 20 de julio se inaugurará una era diferente en la actividad convencional del Congreso, normalmente distante del foco de la atención publica, con la llegada del expresidente Álvaro Uribe como cabeza visible de la bancada del Centro Democrático.

En esta oportunidad, los proyectos de ley o los debates legislativos van a quedar relegados a un segundo plano por las intervenciones del expresidente, que aún sin posesionarse, ya comienza a arrastrar el mayor cubrimiento de los medios y a acaparar la agenda informativa. Y es que pasado el Mundial de fútbol, las cámaras dejarán de seguir a James Rodríguez y volverán a enfocarse en lo que haga, diga y deje de hacer o decir el expresidente.

Este martes, por ejemplo, el exmandatario acudió al Capitolio a cumplir con un requisito menor, un examen médico, que por cierto deben cumplir también la totalidad de los 265 legisladores, antes de posesionarse el próximo domingo, según publica Caracol Radio.

Su visita no pasó inadvertida como sí la de la mayoría de los demás congresistas que por estos días acuden  a llevar papeles y hacer trámites para asumir sus curules. Uribe entró al edificio en medio de su ya habitual despliegue de seguridad, que tampoco pasa inadvertido, y permaneció en las instalaciones de su nueva sede por 20 minutos.

Sin embargo, como nunca antes, esta visita mereció la atención de los medios acreditados en el edificio del Congreso, que pocas veces han visto pasar a un expresidente como protagonista de la legislatura.

Lo que trascendió, según Caracol, es que Uribe solicitó ser integrante de la Comisión Séptima, que se encarga de los temas de salud y seguridad social, y no en la Primera, que es la que tiene más vitrina por la importancia política de los temas que allí se discuten. Uribe, según señala Caracol Radio, asumirá la controversia de la Reforma a la Salud que presentará a consideración del Congreso el gobierno de Juan Manuel Santos. Un tema que no es ageno como autor en los años 90 de la Ley 100, que estableció el actual sistema de salud que rige en Colombia. 

La posesión de Uribe, su juramentación como senador, su ausencia total de las mesas directivas, el lugar que ocupe en el recinto de sesiones o la oficina en la que se instale, serán motivo de cubrimiento de los medios, pero eso solo será el comienzo anecdótico.

Lo de fondo viene después, porque no pasarán horas antes de que sus contradictores citen a un gran debate sobre su gestión como presidente entre 2002 y 2010 en particular en los temas del conflicto, los derechos humanos y la política social.

Desde su elección, varios sectores han anunciado que citarán a debates políticos para exponer las críticas a Uribe y su gobierno. Jorge Robledo e Iván Cepeda, del Polo Democrático y Claudia López, de la Alinza Verde, serán sus constantes contradictores en sus intervenciones en las plenarias.

También se espera que oradores como Horacio Serpa, que regresa al Senado, asuman el papel de defensa de las políticas del Gobierno en el Senado contra las andanadas del Centro Democrático, que tendrá entre sus voceros además a José Obdulio Gaviria y Paloma Valencia. La defensa del proceso de paz podría quedar a cargo de senadores como Antonio Navarro y otras figuras de la izquierda.

A Santos le tocará designar a fogosos oradores en los ministerios claves en sus gestiones en el Congreso, en particular en ls carteras de Interior y Justicia que son los que más se exponen en el Congreso.

Y Uribe, antes de reurirle a las citaciones, las afrontará con toda su andanada de cuestionamientos al gobierno Santos, a su elección, a su política de paz, a las reformas políticas, a la justicia, a la salud y a la edicación superior y al manejo del presupuesto nacional, que fueron los ejes de la campaña presidencial del Centro Democrático.

Otro asunto que acapará la atención de los medios será el desarrollo de las denuncias penales contra el expresidente que se tramitan en la Comisión de Acusación de la Cámara, que solo se comparan con el proceso 8.000 contra el expresidente Ernesto Samper, hace ya casi 20 años.

Según Semana, Uribe no perderá su fuero como expresidente al posesionarse como senador, pues todos los casos por los que sea objeto de denuncia ocurridos durante su presidencia, serán objeto de investigación por el Congreso, pero todos los demás por fuera de ese período los cobija la Fiscalía, la Corte Suprema, el Consejo de Estado y la Procuraduría General. Actualmente, Uribe tiene 27 procesos abiertos en la Comisión de Acusación de la Cámara, reporta Semana.

Uribe, como expresidente, no pierde otras prerrogativas de las que gozan sus antecesores. Pasaporte diplomático, que no tienen los congresistas, edecán u oficial de enlace, cupo vitalicio en la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, agrega Semana. La publicación también señala que tendrá que renunciar a su pensión de expresidnete en el momento que comience a recibir su sueldo de congresista, a partir del primer pago.

También tendrá que renunciar a todos los pagos por parte de organizaciones y empresas nacionales e internacionales, que cuentan con su participación en juntas directivas o como conferencista, pues si lo hace, se expone a perder su investidura.

Fuente / Pulzo.com

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