Vaya país curioso el nuestro. País de embrujo. Cada rato está al borde del abismo. Lo hemos visto, rodar, caer. Pero no le vemos fondo. Como cierta calcada dirigencia nuestra, que se reproduce, se multiplica y se iza con liderazgos viejos.
Acuerdos sin pensar en la figura de la oposición (han de ver ilustres azules que despotricaron del gobierno Santos, se arruncharon en la mermelada y esta misma semana harán público arrepentimiento como si nada). Poesía, dirán unos….
El Presidente Santos en esta versión sin maquillaje y contándose solo con aliados disímiles. Ya tuvieron el primer asalto en directo con la guerra interna en la U. Agresividad por cuotas. Los que van a “orientar” a Colombia en nombre de la unidad nacional que merece punto a parte.
Arranca con el ventilador prendido: corta con seriedad la trifulca reeleccionista.
El 80 por ciento del Congreso le pertenece al reelegido Presidente Santos.
La oposición es un disparate – en el mejor sentido -por la esencia política creada: la nueva – vieja izquierda versus la Nueva Derecha reformista aguda. (Quien lo creyera: Uribe – Robledo) El movimiento que quiere ser partido y una izquierda que se consume bajo el prestigio del senador moirista. Alejado de cualquier galpón, incluso del diálogo por la Paz. Colombia pendular que va de lado a lado sin respetar centro.
No pocos les sacarán los trapos al sol por los tres ex funcionarios prófugos y por el carnaval corrupto de una izquierda amiga de la contratación y el desprestigio, que como otros tantos le han aportado a oscuras e históricas páginas de la política electoral.
Dije paz: la misma que es una cuenta gigante sin consignar por su gobierno. Es un cheque con muchos dígitos ( no olvidar que el presupuesto cerró en $167 billones)
Loa orientación busca un aplicativo social. Una tercera vía. No será fácil para el Presidente Santos y para el prestigio del nuevo Congreso, apartarse de la aprobación de reformas que no dan más espera. Estamos seguros que si el Jefe de Estado llega a dos nuevos años sin avances, se le cae el aparato político creado y de antemano entierra – pese a ser unas elecciones aparte y regionales- el humo que le espera salga de los partidos de una mal llamada alianza que de seguro se reventará en muchas ciudades por el ego de esos mayordomos de la política que todo lo quieren.
El pueblo será implacable en unas elecciones locales donde contarán mucho los nombres de los candidatos. No alianzas trágicas y fallidas para el reparto de cosas.
La realidad no puede ser un país fallido. Estancado por grupos ilegales que crecen entre el microtràfico y la informalidad. Entre partidos de amigos y fulanos que tranzan sin excusas.
Por eso consideramos que el nuevo Congreso no puede ser opereta en serie y una burla a la apología de acuerdos para el bandidaje.
Bienvenida la oposición libre y democrática. No por twitter sino con la realidad del día a día.La que esculca y hace mover a quienes posan de Honorables Padres cuando en verdad roncan entre la suma de sus mensualidades que cobran con lujuria.
La responsabilidad del ciudadano es valorar su voto exigiendo resultados e informes de sus actuaciones. No el silencio espeso y turbio. La cochinada nacional entre pliegues banderizos.

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