Por: RODRIGO VILLALBA MOSQUERA
Senador de la República
Después de muchos anuncios por parte de "Sirios y Troyanos", el Gobierno
acaba de presentar el proyecto de Acto Legislativo de Reforma Política
llamado equilibrio de poderes, oxigenando la base democrática, faltando
incluir el voto obligatorio, para poner a votar los que no votan y
dañarle la fiesta a muchos de los que votan que han visto en la
elecciones una oportunidad económica.
Pero con ánimo propositivo
celebro que algunos partidos como el liberalismo hayan presentado su
propia reforma y el Centro Democrático que hará lo propio en los
próximos días, iniciativas que se moverán alrededor del proyecto
oficial, sobre el cual hay consenso en la Unidad Nacional de eliminar la
reelección presidencial, sin definir posición el Uribismo sobre el
particular, que de manera paradójica siendo víctima de su propio invento
se quejó porque el último debate presidencial fue desequilibrado,
cuando el candidato presidente tenía ventaja sobre los demás; claro que
así es, pero eso no fue invento de Santos, y ahora se sintió lo que
otros partidos sintieron con la reelección de Uribe presidente.
Es
lógico que el presidente en trance de reelección tenga una ventaja
sobre los demás candidatos porque él tiene acceso mediático en actos de
gobierno como presidente y también como candidato; y tiene frescas unas
ejecutorias para justificar su campaña reeleccionista, pero en el marco
actual es legal. Como queremos un equilibrio de verdad, no es buena la
reelección inmediata.
También es importante apoyar la eliminación
del voto preferente, pues con listas cerradas bajarían los altos costos
electorales, y fortaleceríamos los partidos, donde las campañas las
harían éstos y no los candidatos. Pero simultáneamente los partidos
deben comprometerse en instrumentos de democracia interna, para que no
haya bolígrafo en la integración de la lista. Como los congresistas
actuales están acostumbrados hacerse elegir con el sistema actual soy
pesimista en que vayan a votar la lista cerrada.
En cuanto a la
facultad de las Cortes de nominar candidatos de Órganos de Control y
otros altos dignatarios, creo que debemos irnos por una línea
intermedia, dejando el sistema mixto con participación de Altos
Tribunales para Procurador y Fiscal, y separar de allí la nominación de
Auditor General, Contralor y Registrador.

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