OPINIÓN / ¡Los hombres de las galletas!

Recuerdo cuando llegaba al Diario del Otún a entregar la columna de prensa. Incluso las notas para la página juvenil por la pasión temprana por el periodismo. Por transmitir ideas, conceptos. Tenía 15 años y muchos sueños. 

Diez años después llegó a la Cámara de Comercio de Pereira, cargado con título de abogado de la Javeriana. Quería colocar su impronta en una ciudad incipiente. Moldeada por visiones sin realizar.

Inquieto siempre, con corazón de político intacto. Ha sido un líder nato. De cuna. 

Planificador, administrador de metas y enemigo de la retórica. Concreto, exigente siempre va al grano. Es un hombre planillado por los retos. Militante activo desde múltiples orillas en el sector privado.

Negar que ha querido ser alcalde o gobernador sería un embuste. O, colgarse el vestido de Congresista en el desfile de dueños de pequeñas, medianas y grandes empresas, a las que atiende con respeto desde la 23 con 8ª en la capital risaraldense. Ese es su bunker. Parece un mirador o un observatorio ciudadano abierto, donde le consultan con autoridad desde fórmulas para competitividad hasta perfiles de candidatos para una fábrica llamada Risaralda.

El ambiente lo tiene calibrado:” debe llegar gente honesta y de vocación de servicio para los demás, que hagan las cosas bien hechas, con valores y no para sumar vanidades o al servicio de un partido. Necesitamos líderes para la sociedad, trabajar de la mano como hacían nuestros mayores”.

“Volver a la época en que los gobernantes nuestros salían más pobres que cuando llegaban”, repite con frenesí, con amor por Pereira, su capital, y Risaralda, el departamento que crece entre el verde múltiple que se desdobla entre el verano de septiembre.

Atrás queda el reflejo de los dos call center que halonó, de Expofuturo, del espaldarazo al Aeropuerto, del respaldo a gestas como reemprender el espíritu cívico que muchos consideran trasnochado pero que se lleva en la sangre por las vías de este paisaje cultural cafetero. Atraer inversión, ser competitivos de verdad, innovar, visionar a Pereira como una gran ciudad turística, saber con conocimiento de causa el abanico de mercados posibles con la suma abierta de tratados tan disímiles de libre comercio. 

Suena con reforzar marca – ciudad, posicionar talento humano, almacenar centros de pensamiento que repiensen con el esfuerzo de todos el quehacer del colectivo. 

La Cámara de Comercio vista como una bisagra que suma esfuerzos, que genera confianza, convertida en detonante que promociona y ayuda al fomento empresarial. Que es faro en decisiones y respalda con lupa las prioridades de la región de la venganza recentralista.

Quien más que Mauricio Vega Lemus, es hoy el hombre de las galletas y amigo de medio gabinete. Que presta su concurso para impulsar y gestionar el desarrollo. 

El segundo, el propio talante sin discusión del ingeniero César Augusto Castillo Ramírez – ya probado - que le llega a la propia almendra del gobierno y que hoy tiene puertas abiertas en el Palacio de Nariño, en la vicepresidencia. Le han llovido honores que no ha aceptado.

Este empresario ex alcalde, no está amarrado o hipotecado a las vanidades enfermizas de resistirse a acompañar proyectos en la agenda del Risaralda, para instalarlos en la voluntad de la comunidad, Pervive en el espíritu positivo de acuerdos partidistas que sumen sin egoísmos laterales, 

Sin lugar a dudas, el gobierno nacional pasa por la importancia de ambos. Ellos son conscientes del papel en ese juego de poder. A César Castillo no lo ronda el fantasma de las ambiciones. Antes por el contrario, piensa en Risaralda alrededor del compromiso del gobierno con la región.

Ellos, como ejecutivos meritorios, saben que el alcalde de la ciudad y el gobernador, son complemento a la partitura que apenas se empieza a entonar. Que más que ellos para que la orquesta toque por sus habitantes.

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