Ronca, y tiene pesadillas. Se mueve para cualquier lado y da bandazos impredecibles. Nadie sabe ese globo donde va a terminar. Gira al compás de vientos llenos de contrastes, en contravía.
Mucho interesan los candidatos más que las alianzas pactadas o camufladas en extraños y sinuosos poderes cuando a la hora del inventario no habrá disciplina de partidos. Van a imponerse los buenos candidatos.
Existe hoy una hibridación del partido que va ganando: el PSP (el partido de la supervivencia personal porque la política seria y real, de ideas y propuestas poco llena o contagia, está ausente)
Hoy se les ve tomando butaco en cualquier escenario donde la política es mercenaria. O pactan con el que ayer tildaron de bandido o con el que convirtió el directorio en establo real de sus pecaminosas andanzas para afinar el negocio electoral. De los que siguen mintiendo o estremeciendo su vanidad con profundos vacíos o que nunca presentan cuentas al electorado ávido de conocer sus andanzas en el Congreso. O de los que han exigido tarifa para prender motores alrededor de la víctima o presa. Los que disfrutan de manera vergonzosa del canibalismo político donde todo lo devoran con mandíbulas deformes. A dentelladas.
Hoy en Risaralda no existen partidos sólidos si se trata de inventariar lo existente. El menos fracturado es la U como organización pero al frente tiene un monstruo que tira reverbero para no quedar en el averno en la escogencia final de su candidato. O, el MIRA pese a los intentos por sacarlo del cuadrilátero y con una dirigencia responsable y seria como la que tienen en Risaralda (Londoño, Serna y la doctora Martha Cecilia) de esto no escapa ni el POLO, vilipendiado por fuerzas internas que surcan ideas que no son votos a la hora de sumar y tirar para el mismo lado. O, que decir, de la ausencia de liderazgos al interior de estos colectivos. A la hora de cuadrar cifras, el panorama no puede ser más incierto con jefes y jefecillos al déficit en muchos de estos. Con grupos minúsculos – que empequeñecen la política - que más semejan pandillas para el asalto electoral o para el reparto de siniestros avales para cuadrar caja. Mucho se espera de Cambio Radical si es que de verdad quiere sobrevivir.
El caos ciudadano que vive el ciudadano alrededor de la política, lo viven los partidos. Hay fisuras. Un ahogo de vínculos políticos llevando al colapso, un cruce perverso de ideologías que han implantado una terrible confusión.
La marca electoral – no nos llamemos a engaños- tiene franquicia y corre en círculos viciados o en remolinos siniestros que saltan, se abrazan, se mimetizan. Son una mancha siniestra.
Hoy la política se debe hacer con lupa. Lo contrario es ir al abismo con los ojos bien abiertos. Lo grave es que ya estamos pre avisados de precandidatos escurridizos que poco han hecho por la ciudad o el departamento y que han arrastrado un olvido por aportar de verdad conocimiento o valor a las comunidades que en vez de revolcarse saludan con estupor el alma de sus cosmovisiones.
Para la anestesia no vale la penicilina cuando la política está en “coma”. No aguanta más necropsias.

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