OPINIÓN / El placer de leer

Desde una hacienda que tiene un nombre poético: "El Silencio" y ubicada en el municipio de San Pedro de Los Milágros en Antioquia, escribo esta columna. Aquí donde dos enormes pinos intentan chuzar a tres nubes blancas que escapan raudas del azul imponente que luego las devora, para que el verano haga su fiesta cubriendo de verde las montañas y que trae puesto su traje peregrino de vientos frescos provenientes del oriente y donde docenas de campesinos ordeñan sus vacas, y arañan con su danza de dedos a la tierra fértil, para obtener productivas cosechas de cebolla cabezona, papa, fríjol y que son la base de su sustento familiar.

Y es que a esta hora, entonces leo, subrayo y resalto cada libro que me traje de Pereira, con un marcador "Sharpie" para que las metáforas no se vuelen de la imaginación, porque leer es también cosa seria y escribir aquí, de manera cómoda pero responsable en éste formidable portal de RISARALDAHOY.COM es al mismo tiempo, un compromiso mayor que asumí desde que mi buen y noble amigo Freddy Fernán López me invitó a ser parte de éste colectivo independiente de nuevo periodismo regional, el que por fortuna, cada día es más leído.

Por ello, créame respetados lectores que cada palabra esta diseñada por mi imaginación, para que usted lea de principio a fin cada columna, artículo periodístico o entrevista breve, que con frecuencia publicamos aquí. Quiero agradecerles en este año 2015, sus oportunos comentarios y su aceptación, y reiterarles que cada vez el reto será mayor, y lo que se escriba de aquí en adelante, será aún mucho mejor de lo que hasta ahora hemos realizado, porque la madurez periodística debe servir solo para ello, puesto que también solo a ustedes me debo amigos lectores.

Debo por ejemplo decirles que termine de leer varios maravillosos libros entre ellos: "Balas Por Encargo", Vida y Muerte de los Sicarios en Colombia, escrita por el Bogotano Juan Manuel Alvarez, pero quien reside en nuestra Pereira, un libro testimonial, escrito con excelente fibra periodística, que revela la realidad del olor a muerte en nuestras calles, de los niños y adolescentes sicarios utilizados por verdaderas empresas del narcotráfico, donde la vida no vale nada, y en el que repasa con belleza literaria los secretos ocultos, que "no son nada ocultos" de nuestra sociedad permisiva y cómplice y de una justicia teñida siempre de impunidad. Este joven escritor, es además hijo Miguel Alvarez de los Ríos, uno de nuestros más brillantes intelectuales y con quien con gusto, comparto en la cotidianidad de cada semana un buen tinto y una amena charla en su oficina flotante y con "boletería agotada", en el Centro Comercial Bolívar Plaza en Pereira, porque en cada minuto que paso con este poeta de la vida que es Miguel, aprendo una lección nueva de periodismo y calidad humana.

Además, me "devoré" otro maravillo libro: "La Pasión de Contar", el periodismo narrativo en Colombia (1638-2000) de Juan José Hoyos, que tiene una estupenda selección de las mejores crónicas periodísticas del Siglo XX en Colombia, son 960 formidables páginas muy bien escritas y apasionantes, porque este libro es nada más y nada menos, que la historia de un oficio y de una pasión. Aquí se revela como aparece el periodismo narrativo en Colombia y como evoluciona desde la época colonial hasta finales de ese siglo, cuando precisamente alcanza sus formas expresivas más acabadas. Incluye textos de autores como Gabriel García Márquez, Juan Gossaín, Daniel Samper Pizano, Antonio Caballero, Enrique santos Calderon, Silvia Galviz y Gerardo Reyes, entre muchos otros. Un libro que recomiendo a los nuevos y viejos comunicadores sociales, porque uno nunca termina de aprender.

Y finalmente mi excelente amigo e intelectual caleño, pero residente hasta ahora en Bogotá, pero luego en "cualquier parte del mundo", José Fernando Cortes Jímenez, me regalo otro muy valioso libro: "Ciberpolítica", Las Nuevas Formas de Acción y Comunicación Políticas de Ramón Cotarelo.
Pues quiero escribirles que es una herramienta literaria muy útil, ahora que están en boga en nuestro país, las campañas políticas para Gobernaciones, Alcaldías, Asambleas y Concejos Municipales.

Reitero que la "ignorancia es cara", porque además el brillante escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, en un breve, emocionante y ocasional encuentro que tuve con él en una librería de Medellín recientemente para que me autografiara "El Olvido que Seremos", otro libro excelente y que también leí con detenimiento, me recordó una frase determinante que publicó hace poco en una entrevista:

"A los que leen de verdad no se les puede jalar por la nariz, como bueyes, ni los políticos, ni los mafiosos, ni otros más"...Por eso insisto, leer es un verdadero placer, pero al unísono, es cosa muy seria.

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